lunes, 1 de junio de 2009

Manchas. Prevenir y tratar

Constituyen una huella, a veces imborrable, en la piel y en contra de lo que muchas pensamos esas manchitas marrones que aparecen por la cara y el cuerpo no son consecuencia del paso de los años. No. Son la prueba de que nos hemos expuesto al sol, sin la protección adecuada y durante más tiempo del aconsejable. Estéticamente hablando da igual que sean claras u oscuras ya que ambas suponen un borrón en la piel. Su origen viene determinado por una alteración en el proceso de melanogénesis que, para entendernos, se desarrolla, a grandes rasgos, de la siguiente forma: La piel dispone de un sistema defensivo cuyo objetivo es proteger a la epidermis de los rayos ultravioletas. Esta defensa se hace efectiva con el bronceado, es decir la piel se tiñe con el pigmento de la melanina que se encuentra en la epidermis, vamos que el cambio de color es un mecanismo de autoprotección de la piel. Este proceso que en principio se desarrolla de una forma perfecta puede alterarse en función de distintos factores: la raza, la edad, el tipo de piel y sobre todo por la acumulación de radiaciones solares. En este sentido conviene señalar que el sol tiene una gran capacidad para generar radicales libres, unas moléculas especialmente nefastas para el envejecimiento de la piel y que además de producir arrugas y flacidez se encargan de alterar el proceso de melanogénesis. Así, al alterarse el desarrollo normal del bronceado puede suceder que algunas zonas del cuerpo aparezcan hiperpigmentadas, o lo que es lo mismo, presenten manchas.La mejor prevención para las manchas provocadas por el sol es muy simple: hay que evitar "quemarse". Una quemadura en la adolescencia puede convertirse en el futuro, en el mejor de los casos, en una mancha. Para ello basta con ser sensatos, ofrecer a la piel altas dosis de protección tanto en verano como en primavera y utilizar durante todo el año maquillajes con protección solar y cremas hidratantes, tanto de rostro como de manos, con factor de protección. Eso sí, hay que optar como mínimo por un SPF 15 y que luche no sólo contra las radiaciones UVB sino también contra las UVA, ya que estas son igual de crueles en invierno que en verano. Con este simple gesto ya tenemos la mitad del camino recorrido ya que mantener el sol a raya es la mejor arma para no lucir una piel de leopardo. Para tratar este problema Dermalógica, después de investigar durante cinco años la biosíntesis de la melanina así como los despigmentantes disponibles en cosmética, acaba de lanzar un tratamiento completo para tratar la hiperpigmentación. Se trata de un sistema que controla las alteraciones del pigmento al tiempo que ilumina la piel y esta indicado tanto para pieles hiperpigmentadas como para pieles con una pigmentación irregular. En el tratamiento se incluyen productos de higiene, concretamente un exfoliante y una limpiadora, para eliminar las células muertas y preparar la piel para una absorción máxima de los ingredientes activos del resto de los productos. una crema de día y otra de noche y dos productos concentrados, C-12 Concentrate y Extreme C que, respectivamente ayudan a tratar la alteraciones del pigmento a nivel celular y aceleran el blanqueamiento de la piel al tiempo que refuerza las defensas cutáneas ante alteraciones futuras del pigmento. los precios de los productos oscilan entre 45,50 € y 90,50 y pueden adquirirse tanto en centros de estética como en grandes superficies como El Corte Inglés.