No os habéis equivocado de blog. Belleza en vena sigue siendo un blog de belleza pero ¿hay algo más bello que un bebé? A las que no os lo parezca os invito a buscar en la red las fotos de bebés realizadas por Anne Geddes, son una maravilla. Pero a lo que vamos, muchas de las lectoras de este blog habéis sido madres recientemente y este es vuestro primer verano con un recién nacido. Pues bien a partir de ahora es obvio que además de cuidaros vosotras tenéis que cuidar a esta nueva criaturita y aunque vuestras madres, suegras, hermanas, cuñadas y mejores amigas en tropel ya os habrán dado todo tipo de consejos aquí, para terminar de agotaros, os voy a dar alguno más. Como ya imaginaréis en esta época los bebés se ven especialmente expuestos a sufrir golpes de calor y deshidratación. Es importante tener presente que ellos no son conscientes de sus necesidades y, además, lógicamente, les es imposible transmitirlas. Por eso hay que prestar especial atención a su piel dado que su función barrera no está del todo madura y pierden agua con mayor facilidad. Lo primero es deciros que a un bebé
nunca hay que exponerlo directamente al sol además, como indica Belén Benito, farmacéutica de Laboratorios Suavinex, conviene hidratar diariamente su piel con productos “que contengan principios activos humectantes, emolientes y lo más naturales posible, de manera que no resulten agresivos frente a su delicada piel”. Esta farmaceútica explica que un lactante sano pierde, en proporción a su peso corporal, más líquidos que un adulto. A esto hay que añadirle la inmadurez de su sistema renal, “lo cierto -apunta la experta- es que los bebés no son capaces de crear orina igual de concentrada que los adultos, por lo que para eliminar la misma cantidad de impurezas necesitan eliminar más líquido, lo que contribuye a una deshidratación mayor”. Por ello, y para mantener un equilibrio, lo ideal es que un bebé ingiera aproximadamente el líquido equivalente a un 15% de su peso corporal.
Por regla general los recién nacidos alimentados con leche materna no suelen necesitar un aporte extra de líquido. No obstante, cuando suben las temperaturas es importante ofrecerle el pecho al bebé con mayor frecuencia para asegurarnos que tiene cubierto el aporte de líquido necesario. En cuanto los bebés alimentados con lactancia artificial, Benito señala que “se les puede ofrecer un biberón con agua entre las tomas, “aunque siempre sin forzarle”. Además, en este caso hay que cuidar la correcta preparación de los biberones de leche adaptada, dado que si están demasiado concentrados se limita el correcto aporte de líquidos”. Como ocurre con todo en esta vida la prevención es el mejor tratamiento para la
deshidratación por eso hay que prestar especial atención a indicadores que señalan que el bebé necesita aporte de líquidos. Algunos de estos indicadores son la ausencia de lágrimas; la sequedad en piel, boca y lengua; una disminución en la secreción de orina y deposiciones menos blandas. También es importante rehidratar de manera abundante al bebé en el caso de que sufra diarrea o vómitos, ya que cursan con una pérdida importante de líquidos, y se trata de trastornos muy frecuentes en los recién nacidos, que se producen al contar todavía con un sistema inmune poco maduro. Para no aburriros más os voy a resumir las diez recomendaciones que Suavinex, especialista en productos de puericultura ligera en farmacia y miembro del Comité Europeo “Child Use and Care Articles”, organismo encargado de elaborar la normativa para los artículos de puericultura, ha realizado para que todas mantengáis una correcta hidratación de vuestros bebés:
1- Las madres que opten por la lactancia materna deben ofrecer a sus bebés el pecho a demanda en momentos de calor extremo, ya que les aporta el agua, las sales y los nutrientes necesarios para evitar la deshidratación.
2- En el caso de la lactancia con biberón se recomienda reforzar el aporte de líquidos con biberones de agua mineral, aunque no hay que obligarles a ingerir líquidos.
3- Hay que cuidar la correcta preparación de los biberones de leche adaptada, ya que una concentración excesiva limita la correcta aportación de líquidos y sales minerales que debe ingerir el lactante.
4- Se deben vigilar las señales que pueden indicar la deshidratación del bebé: ausencia de lágrimas; sequedad en piel, boca y lengua; disminución en la secreción de orina o deposiciones menos blandas.
5- Debido a la inmadurez de su sistema inmunitario, los bebés presentan más problemas gastrointestinales, otra fuente importante de pérdida de líquido para el lactante. En este caso, al igual que en el momento que se localicen señales de deshidratación en el bebé, es importante comenzar inmediatamente a rehidratarle, si fuera necesario con suero oral.
6- Es importante mantener hidratada la piel del bebé para evitar una mayor pérdida de agua, debido a que su función barrera no está aún madura.
7- Los lactantes son propensos a sufrir golpes de calor, por lo que además de asegurar la ingesta de líquidos necesaria, es importante evitar la exposición al sol, las horas centrales del día.
8- Es importante no someterlo a cambios bruscos de temperatura ni ofrecerles líquidos fríos.
9- Los bebés tienen una mayor relación superficie cutánea/ peso corporal que un adulto. Por esta razón eliminan más líquidos. Por eso, hay que vestirles con ropa ligera cuando suben las temperaturas
10- Para los expertos el mejor tratamiento para evitar la deshidratación es la prevención: ofrecer al bebé el líquido necesario, evitar su exposición al calor y acudir al pediatra si pierde más liquido del normal.



2 comentarios:
Muy buena la información. Me chiflan las fotos de Anne Geddes con esos bebés tan ideales. Lástima que crezcan tan deprisa y nos pille tan cansadas del trabajo, la casa... No los disfrutamos todo lo que deberíamos.
Un besito
Inma
Muy buen aporte. La salud de los recién nacidos es una prioridad del Sistema Sanitario y por tanto esta especialidad está muy bien valorada y cuenta con mucho futuro dentro de la Sanidad.
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