lunes 12 de octubre de 2009

Experiencia sensorial con Sisley en el Spa del Hotel las Arenas de Valencia

Reconozco que me encantan los masajes, los hoteles (sobre todo si son buenos) y los cosméticos. Quizá alguna o alguno penséis “toma y a cualquiera”. Pues no. Hay muchas personas a quienes los masajes les provocan estrés; otros que como en su casa no están en ningún sitio y, por último, para muchos y muchas los “potingues” no dejan de ser un capricho perfectamente prescindible. Pues como os decía no es mi caso. Para mí esas tres cosas, y más si van unidas, me parecen un lujo. En este sentido entre las últimas experiencias que he tenido oportunidad de disfrutar y que desde aquí recomiendo a todo el mundo (siempre que la economía, cuesta 180 €, y el tiempo libre lo permitan), es el Tratamiento Sisleya Extra-enriquecido de Sisley. Yo lo he probado en el Spa del Hotel Las Arenas de Valencia, aunque se realiza en otros establecimientos hoteleros de la cadena Santos. Se trata de un ritual fitoaromático especial para cabina elaborado por Sisley en el que intervienen los cinco sentidos. La vista: se relaja al observar el agradable entorno de la cabina. El oído: la música suave y el tono de voz de la esteticista (casi en susurros) va relajando poco a poco. El olfato, se estimula con el aroma que despiden los productos empleados ya que están repletos de aromas que provienen de los mejores extractos de plantas y aceites esenciales naturales. El tacto: el masaje con las distintas formas de tocar (roces, movimientos suaves, presiones,…) transmiten energía y relajación y, por último, llegamos al sentido del gusto que también está presente en este tratamiento porque antes o después de la experiencia multisensorial puedes tomar un zumo, una infusión e incluso un bomboncito. En cuanto al tratamiento en sí comienza con un análisis de la piel por parte de la esteticista y con el diagnóstico más adecuado. De acuerdo con esa evaluación empleará unos productos u otros o realizará mezclas con diferentes cosméticos para elaborar un tratamiento personalizado. En mi caso realizó una mezcla para potenciar sobre todo la luminosidad y para hidratar la piel en profundidad. Justo después me invitó a hacer unos ejercicios de respiración, con presiones en el vientre, plexo y pectorales, para conseguir la máxima relajación. Mientras hacía las “respiraciones” ella se impregnó las manos con aceite de lavanda y me las acercó a la nariz para que, a la vez que respiraba de forma conveniente, inspirase el aroma de lavanda y de ese modo me relajase aún más, cosa que la verdad no era muy imprescindible porque yo ya estaba muy relajada. A continuación se puso manos a la obra con el tratamiento en sí. Todo muy suave y muy relajante: desmaquillado de de ojos y de labios con compresas de algodón impregnadas con productos desmaquillantes con extractos de salvia, matricaria y gardenia; limpieza de rostro con el producto adecuado a mi tipo de piel,.. Y todo esto, que no ha hecho más que empezar, de hecho aún ni ha comenzado, viene acompañado de suaves masajes relajantes. Después de la limpiadora llega la loción tonificante, una exfoliación, una mascarilla, aceites esenciales,… en fin un buen número de productos acompañados de sus correspondientes masajes y en ocasiones finalizados con la aplicación de manoplas calientes impregnadas con unas gotas de aceites esenciales de lavanda, romero y verbena, que aportaban un toque aún más cálido y envolvente. Además, mientras hacía “efecto” la mascarilla recibí un masaje de pies y de brazos que me dejo si cabe aún más “grogui”. Y eso es algo que se agradece porque cuando vas a realizarte un tratamiento facial y después de aplicarte la mascarilla te dejan sola en la cabina 10 ó 20 minutos, el tiempo se te hace eterno a no ser que te hayas quedado dormida, que también puede ocurrir. En cambio si en ese tiempo te hacen el masajito de manos y pies la cosa cambia mucho. Pues hecho este paréntesis debo decir que tras el empleo de unos quince productos aproximadamente, te “despiertas” con una bruma de agua floral en spray. En ese momento se vuelven a hacer los “ejercicios de respiración” y esta vez inspirando aceite de verbena que aporta energía. Se acaba con estiramientos de brazos y de piernas y el resultado es que durante la hora y media que dura el tratamiento te olvidas de todo, sales muy relajada y la piel, en este caso la mía, estaba suave, confortable y flexible además de con una gran luminosidad y de forma temporal, eso sí, con menos arruguitas marcadas.

2 comentarios:

No conozco todavía el Hotel Las Arenas pero creo que es super agradable..!!! Me lo han recomendado ya varias personas.

Por lo que veo que disfrutaste del tratamiento..!!!! a ver si pronto consigo ir y copiarte..!!

La verdad es que sí, disfruté. espero que pronto puedas hacer lo mismo y nos lo cuentes. Besos