Lógicamente en un blog de belleza una de los temas que más se tratan es el del maquillaje. Y dentro de éste continuamente hablamos de conseguir unos labios brillantes y una boca seductora con unos labiales de larga duración y a prueba de besos. Y aquí es donde quería llegar. A los besos. Porque está demostrado que el beso es uno de los elementos más importantes de las relaciones. Según estudios de Meetic.com (el portal líder en España que se dedica a la búsqueda de pareja) uno de cada cuatro españoles afirma que ha roto una relación porque su pareja no era buena besando. Toma ya. Sinceramente yo creo que el hecho de no besar bien puede ser una causa de ruptura pero hay otra más habitual sobre todo cuando se descubre en el inicio de una relación: el mal aliento. Este desagradable contratiempo puede producirse por varios motivos: por problemas digestivos e incluso cardiovasculares y, muy frecuentemente, por una mala higiene bucal. Y cuando se tiene una incorrecta higiene bucal es muy lógico que los dientes no se muestren blancos con lo que la sonrisa ya no es tan atractiva y entonces da igual la barra de labios que utilices porque tu capacidad de seducción bajará más que las acciones de Lehman Brothers. Para que ésto no ocurra es obvio que hay que cepillarse bien los dientes con un cepillo
eléctrico o con uno manual pero hay que cepillarlos. Actualmente ya casi la mitad de la población (un 46%) utiliza cepillos eléctricos y de ellos el 77% lo emplea recargable. En este terreno Oral B acaba de relanzar la gama Oral B Profesional Care con dos nuevos modelos de cepillos eléctricos recargables. Y ¿qué tienen de novedoso éstos cepillos? En primer lugar recogen las innovaciones tecnológicas de sus antecesores, es decir la tecnología 3D (oscilante, rotacional y pulsátil) que con sus 48.000 oscilaciones y rotaciones por minuto elimina dos veces más placa que un cepillo manual. Además incluye un temporizador que avisa cada 30 segundos de que hay que cambiar de cuadrante. Es decir, dividimos los dientes en cuatro cuadrantes, dos por cada mandíbula y para hacerlo bien
hay que estar medio minuto utilizando el cepillo en cada uno de ellos. Pues bien además, los nuevos cepillos, que tienen un mando más ergonómico, incorporan un sensor visible de presión, lo cual me parece una buena idea. ¿Por qué? Porque la tendencia natural de la mayoría de las personas es ejercer demasiada presión en las encías con el cepillo porque piensan que así la limpieza será más profunda. Craso error. Con esa acción lo que sí se puede conseguir es una retracción de las encías. Por eso cuando uno aprieta demasiado el cepillo se enciende una luz roja en la parte posterior del cepillo. Se encuentra ahí porque habitualmente nos solemos cepillar los dientes delante de un espejo (¿o no?) y al mirarlo vemos reflejada esa luz que avisa de que hay que apretar menos. Existen dos modelos. El Oral B Professional Care 2000 (104,95 €) con dos modos de limpieza: el normal y uno más suave específico para encías sensibles y el Oral-B Professional Care 3000 (119,95 €) que incluye además un modo de limpieza blanqueador.



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