El otro día estaba yo atragantándome con un mojicón en una cafetería que hay al lado de mi casa cuando escuché, sin querer, una conversación que mantenía un señor de estos que viste de cazador, pero que no ha ido nunca de caza… Sí, hombre, de estos de abrigo verde y gorrilla y pantalones de pana y tres cuartos con cuello marrón, también de pana .. ¿Sabéis a qué personaje me refiero, no? Que suelen ser de derechas, ya un poco entrado en años… Bueno, pues a ese señor, que estaba acompañado por una señora que iba debajo de unas mechas y llevaba encima todo el oro que se sacó de las minas del Rey Salomón, con lo que debe de pesar eso, madre mía. Pues estaba diciendo el buen hombre, que era una mierda eso de las fiestas de los extranjeros: Papá Noël, Halloween… Mientras se perdían nuestras bonitas tradiciones. - Por ejemplo, decía él, que ya sólo importa el regalo, nuestras fiestas se han convertido en algo puramente consumista. Y tenía razón el señor. En eso sí tenía razón. En lo que no la tenía del todo era en lo de las fiestas de extranjeros, porque, que yo sepa nuestra, nuestra, lo que se dice nuestra, quitando los patrones de los pueblos… Jesucristo, por lo que se sabe hasta ahora de él, no era de aquí. Pero, a lo que voy, que me pierdo. Estamos a punto de celebrar San Valentín y este señor creía que era una fiesta católica muy española. Pues no. Es una fiesta más importada de los anglosajones, lo mismo que el fútbol, el tenis y los codazos bajo las costillas poniendo buena cara y pidiendo perdón. Pero a lo que voy, que me voy otra vez. Lo que a mí me interesa en este artículo no es ni el señor cazador de derechas, ni la señora bajo el techo de laca y mechas, ni los ingleses, a mí lo que me interesa es el propio San Valentín y sus consecuencias. El día 14 de febrero se celebran las festividades de tres santos del mismo nombre, Valentín. Todos ellos muy antiguos. Y ahora a lo que voy: Si en la antigüedad la gente, una de dos, o tenía lepra, o vestían de harapos, o se
lavaban una vez al año y se cubrían, la gran mayoría, de una costra de miiiiiiiiiiierda que se debía saber que llegaban dos kilómetros antes de que aparecieran.. ¿Por qué en San Valentín regalamos perfumes y cremas y esas cosas, coño? ¡Es que no hay nada más alejado del propio personaje! Tampoco digo yo que haya que obsequiar a nuestro ser amado un kilo de carne picada, pero algo más a tono, sí. Ya que los tres personajes sufrieron martirio, no sé, podía ser costumbre regalar aspirinas para aliviar el dolor o pomadas para sanar las heridas… Pero perfumes, como que no pega. Tengo que acabar el artículo porque me tengo que ir a comprar unas cremas de esas con las que mi mujer se embadurna la cara, que la tiene como de loza de fina, oye. Se llaman StriVectin. Luego, el día 14 se las dejo en su mesilla porque ella, pobre mía, todavía no sabe que San Valentín son los padres.



5 comentarios:
Jajajaja...me parto con las cosas que cuentas. Ya se sabe que antiguamente a la gente le encantaban los perfumes y esas cosas, porque se lavaban muy poco y querían disimular, aunque sinceramente es más rápido y más eficaz un baño. A mi no me gusta regalar cremas ni perfumes así que agasajaré a mi enamorado con tés y pastas de lujo, que es muy caprichoso el niño!
me encanta tus comentarios, me parto, estoy de acuerdo, yo a mi chico le voy a invitar a una cenita romantica, y èl seguro me regalara alguna cremita, para tener la piel lisa como la loza, nada un caprichin besitos
No, si ahora va a resultar que los hombres también se van a poner sibaritas con los regalos. Si una de las pocas ventajas que tenéis es que en 10 minutos de grandes almacenes estabais listos...
Vaya tela...
Para escuchar sin querer, te enteraste bastante bien de lo que hablaban...
Al menos me he enterado de dos cosas , que San Valentín son tres y que también son los padres.
Igualico que otra de esas fiestas extranjeras que celebramos todos los años.
Veo que al final venciste al mojicón...
kBueno, bueno y bueno, no es tan malo rgalar perfumes, los perfumes nos identifican, y nada mejor que reconocer una persona por el olfato, San Valentin al igual que Papa Noel existen
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