
Ellos dicen que uno de los atributos más sexys y seductores a sus ojos es una brillante y frondosa melena que acariciar. Jamás, ni como hombre ni como mujer, le metería mano a un cabello de apariencia impecable pero de tacto tan acartonado y rígido como el alambre. No, lo deseable para mis dedos sería que se deslizaran sin trabas de la raíz a las puntas, sin obstáculos siliconados de por medio. Y digo siliconados porque el 99 por ciento de los productos de reparación, acondicionamiento y peinado –styling en la jerga cosmética- basan sus efectos en la acción de las siliconas. De apariencia inofensiva y resultados espectaculares e inmediatos, usadas a destajo son las responsables de que la fibra capilar se convierta en un basurero de residuos que anulan su belleza natural aunque su fin comercial sea sublimarla. Son muy malas, malísimas diría yo. Un engaño muy tentador a corto plazo, pero de consecuencias malditas en los usos prolongados. Los productos siliconados –champús, acondicionadores, selladores de puntas, espumas multiusos, lacas, geles- responden al refrán de “pan para hoy, hambre para mañana”. Es verdad que las espumas de volumen engordan el pelo fino en un pis-pás, que las lacas eternizan el movimiento o que las mascarillas reparadoras sellan la cutícula de inmediato, pero también lo es que lo consiguen envolviendo el pelo y el cuero cabelludo con un sutil velo que se fija con una tenacidad
tan concienzuda, que ni el lavado más insistente consigue desprenderlo totalmente. ¿Consecuencias? El cuero cabelludo termina por asfixiarse –picores, sensibilidad, descamación,… ¿te suenan?- y la fibra capilar se debilita, se afina, se torna áspera, quebradiza y sin brillo. No se trata de volver al jabón Lagarto, ni de estrellarse un huevo en la cabeza para limpiar el cabello. No, se trata de usar las siliconas en minidosis, o mejor, no usarlas. Una tarea que a priori parece imposible, más teniendo en cuenta que estas villanas, en versiones más o menos mejoradas, gobiernan toda la cosmética capilar. ¿Toda? NO, algunas firmas se resisten, como el pueblecito galo de Asterix y Obelix, a claudicar ante el invasor. Todas responden, de verdad y no como reclamo comercial, a la etiqueta BIO. Dr. Hauschka fue la primera en llegar a nuestro país, Ren la última. Y cada día son más las que lucen con orgullo aquello de “fórmula libre de parabenes, siliconas u otras sustancias sintéticas de nombres impronunciables”. Sin embargo, yo me quedo con una 100 % española: “SECRETOS DEL AGUA”. Y doy razones: amo mi pelo, intensamente. Hasta que cayó en mis manos el tratamiento hidronutritivo Agua de Lluvia, jamás había usado un acondicionador. Me dejaban el pelo tan pesado como el plomo y se me ensuciaba antes de tiempo; fue Ester Segura, una de las creadoras de la marca, quien me introdujo en el mundo capilar de SECRETOS DEL AGUA, del que no voy a salir jamás. Su champú es un prodigio de suavidad, pero su Texturizador Medio – un gel de peinado para todo tipo de cabellos y que se puede usar tanto con el pelo seco como húmedo- una gloria para mis ondas. He probado mucha, mucha cosmética capilar, pero como está ninguna. Mi calificación: extraordinaria. Encontrar la firma en las perfumerías y salones, como casi todo lo extraordinario, no es fácil. Si queréis probarla, podéis pasaros por los Salones Mirache, hay 6 en Madrid, (www.mirache.es ) o llamar al 902 110 168 para hacer un pedido que os envían a casa o informaros sobre el lugar más cercano dónde adquirirlas.
6 comentarios:
Y qué tal salen de precio? Es una firma muy cara?
Para nada Pupi, están entre los 12 y los 16 Euros, lo que te piden por cualquier buen champú en una pelu....Asequibles y bondadosos con el cabello, los productos de Secretos del Agua son una bendición capilar
Que bueno saberlo! Tiene muy buenos precios!!!!!
Querida Enma de Scarada:
Tu humor y sencillez a la hora de escribir harán que cada post sea una delicia literaria e informativa de la que quedemos tan enganchados o más, de lo que de por sí ya estamos a este blog, que tan bien sabe darnos a conocer las últimas novedades en este beauty-mundo.
Tu fan número 1
Gracias, palabras negras. Inquientante seudónimo....Espero que mis palabras sean claras como el agua, ¡ay, como el agua! a la ke le cantaba Camarón por rumbas....Rumbera soy un rato y clara, también.
perdona por tardar tanto en leer tus comentarios, no habia podido meterme en el blog hacia tiempo, pero me encanta como escribes tus comentarios me parecen muy interesantes y un poco àcidos me gusta, besos
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