lunes 22 de marzo de 2010

LUTENS, YO Y SU NUEVA FRAGANCIA, por Enma de Scarada

Dicen que rectificar es de sabios. Yo creo que, además, es necesario. Y valiente. Cuando una de mis jefas, que tengo varias, me propuso entrevistar a Serge Lutens, un nariz privilegiado en esto de hacer perfumes de Autor, me acordé de la primera vez que vi al personaje, en Granada, en el 2005 cuando nos presentó sus creaciones olfativas a la prensa española. Lutens es un tipo enigmático, místico, espiritual y autodidacta. Una de esas personalidades sorprendentes y creativas capaz de envolverte en su esencia aunque uno no esté predispuesto a dejarse atrapar por su carisma.
Interesante. Inquietante. Rarito. Con un cierto parecido a Bela Lugosi, aquel actor del cine en blanco y negro que daba mucho miedo. Y sigue así por fuera, aunque en su pituitaria haya habido un cambio tan drástico como sorprendente. Hasta “L’eau de Serge Lutens”, todas sus creaciones eran intensas, muy intensas. Perfectas en su construcción, pero difíciles de asimilar para el público en general (entre nosotros, a mí no me gustaban porque me resultaban muy pesadas). Ahora, el mismo dice que su agua es el “jabón más caro del mundo”. Y vaya que si lo es, porque a euro el mililitro de esencia la cosa se pone en 100 euros el frasco de 100 ml. Dice: “he querido reinventarme, porque repetirse es morir”. También afirma que "mi nueva creación es el antiperfume”. No, no es que huela mal, no; es que según Lutens hemos perdido la capacidad de recrearnos con el ritual de perfumarnos y en vez de utilizar nosotros las fragancias, ellas nos utilizan a nosotros. ¿Un lío o una estrategia de marketing? Al principio pensé lo segundo, la verdad, porque estoy hasta el chirimbolo de que me espeten frasecitas cursis o trascendentales cuando me presentan un nuevo perfume, que me cuenten milongas y me digan que es revolucionario, distinto, genial. Con la premisa de ir a percibir “el jabón más caro del mundo”, una ya no sabía a qué atenerse. Así que después de una hora y media con su creador, - al que por cierto, es dificilísimo entrevistar porque le preguntas una cosa y te responde lo que le da la gana- fue él quien me dijo que nada mejor que oler para juzgar. Que había hecho una fragancia que en su alma contenía el olor que desprende lo limpio, la sensación que proporciona ponerse una camisa blanca de algodón egipcio recién planchada o sumergirse en unas sábanas por inaugurar tras una jornada matadora y que a pesar de ser calificada como fresca, su persistencia era la de un perfume de los densos, densos. Por supuesto, no me soltó cuál era el ingrediente secreto que había utilizado para aglutinar tanta limpieza y persistencia. Se negó en redondo a desvelar el misterio (otro cambio, porque antes desmenuzaba sus creaciones con todo detalle) y eso que intenté picarle con un “bueno, lo del olor a limpio no es nuevo, lo del antiperfume tampoco y lo de las esencias frescas y persistentes está bastante visto aunque no conseguido ¿Cómo lo ha hecho usted?” Mutis total. Lo que sí hizo fue impregnar con ella un trocito de lino del bueno y me pidió que lo llevara sobre la muñeca, en contacto con la piel, durante 24 horas. “Ya me dirá que opina”. Bien pues ahí va mi opinión: señor Lutens es usted extraño y esquivo, pero es usted un genio. Sí, su L’Eau Serge Lutens, me ha atrapado entre sus notas. Ha conseguido un fragancia tan fresca como un agua de colonia y tan duradera como un perfume. Pero ha conseguido algo más, que me rinda ante su esencia y que me haya convertido en una de sus fans incondicionales porque no pienso renunciar a esa íntima y maravillosa sensación de sentirme y olerme a limpio durante todo el día….y toda la noche. Y sí, tiene usted razón cuando me dijo “no es la esencia en sí lo que importa, sino el discurso emotivo que le evoca a quien la lleva”. Ha conseguido que mi discurso emotivo coincida con su fragancia.

5 comentarios:

Me tienta mucho este perfume, pero me daba miedo que fuera algo parecido al Nenuco y que no durara un plis. Mi cumple queda bastante lejos y Navidad todavía más, así que iré pensando alguna excusa para el autoregalo o que me lo regalen. :-) Que buena pinta!

Por dios, pero si es que es exactito a Bela Lugosi y en esa foto en blanco y negro, me ha dado incluso "yuyu" verle;

Había escuchado tanto sobre Serge Lutens... que estaba tentada a comprarme varias muestras de sus perfumes (me temo que las tendré que encargar en Madrid)aunque sólo sea para probar, porque con esos precios...

Besos

Guau Enma!!! Tenía unas ganas locas de probar este perfume pero después de leer esto tengo por seguro que lo compraré. Un beso!

A mí también me encanta. Me la han regalado y es una pasada. Muy ponible pero diferente. Ah Enma, me encantas.

Pues al mediodia he pasado por un centro comercial y he "probado" el perfume de Balenciaga, y es una autentica pasada. Me ha gustado mucho, mucho.