viernes 2 de abril de 2010

GUIA COSMETICA PARA NO INICIADOS. LECCIÓN 7: BIEN DE PELO, por JOHN QUERAS

Cuando yo era joven y gustaba de echar la noche en garitos de reputación más que dudosa, de ésos que no cerraban nunca y en los que el gorila de turno casi te exigía contraseña para entrar, convivían, bajo mareas de humo de cigarrillo y semicorcheas procedentes de algún concierto, dos estilismos capilares antagónicos: el tupé de los rockeros y la melena de los pijos. Y es que sólo existían dos tribus urbanas: o eras de chupa de cuero o de jersey en tonos pastel agaviotado sobre los hombros. En cualquier caso, ya sabíamos que el pelo era una parte fundamental de ese disfraz que todos nos ponemos, en el ejercicio de márketing más antiguo del mundo, para vender lo mejor de nosotros. Pero, además, el look capilar era seña de identidad, rasgo distintivo y forma de expresión, todo en uno. Es un error creer que el peinado es únicamente la guinda del pastel. Personalmente creo que es la pieza angular de toda imagen currada. Por eso es tan importante conseguir el estado capilar perfecto o, como gustamos de llamarlo en bellezaenvena.com, estar “bien de pelo”, que es ese momento en el que, hagas lo que hagas, tienes pelazo. Te levantas de la siesta: pelazo. Sales de la ducha: pelazo. Te pilla por la calle una tromba de agua: a mí de da igual, tengo pelazo. Para llegar a esta situación idílica es indispensable un buen corte, pero de los salones de peluquería más trendys hablaremos en próximas entregas. Aunque aprovecho la ocasión para lanzar una pregunta al ciberespacio: ¿existe alguien que salga contento de la peluquería con su nuevo corte de pelo? La experiencia me dice que no y el no me veo, no me veo es la frase más repetida. Parece que hasta que no llegas a tu casa, te lavas el pelo y te lo vuelves a peinar exactamente igual que antes de ir a la peluquería, uno no está satisfecho. Tampoco entiendo cuando te sientas en el sillón, el peluquero tijera en ristre, y dices: córtamelo, pero que no se note. Coño, para eso no vengas, pensará el estilista capilar. Y es que los tíos somos muy inmovilistas con esto del peinado y lo llevamos igual desde los 14 años. Un error muy común es personarse en la pelu con una página recortada de una revista en la que aparece el famoso de moda para que te hagan el mismo corte. No te engañes, no eres Johnny Depp y a ti no te va a quedar igual que a él. Para acertar con el corte que mejor te va, los profesionales tienen en cuenta una serie de variables que nosotros ni imaginamos, como el tamaño y forma del óvalo facial, el grosor y la calidad del cabello, el color y la textura, etc. Por eso yo siempre recomiendo ponerse en sus manos con total confianza. ¿A que cuando va el electricista a tu casa a investigar por qué cada vez que pones el microondas se caen los plomos, no estás detrás de él diciendo: el cable rojo va con el azul, eso va a ser de la fuerza electromotriz o esto lo explica el Teorema de Norton? Pues con un peluquero, igual. Hay que dejarle trabajar y escuchar sus consejos, partiendo, claro está, de tus gustos y pensando siempre en un corte multifunción del que puedas sacar varios looks. Así que, dentro de nuestras posibilidades, y con los aliados adecuados, puedes conseguir unos resultados la mar de pintones. Eso sí, todos estamos expuestos a sufrir un bad hair day, que es cuando tu pelo parece el de Sloth, el de los Goonies, y no hay manera de controlarlo. Para estas situaciones, la única solución es tener una buena provisión de gorras que oculten nuestra vergüenza capilar: la gorra de bad hair day. Para el resto de los días, tienes que hacerte con una selección de productos de styling para crear tus propias estructuras, peinados y looks. Las gominas, las pastas y los geles fijadores serán tus mejores amigos. Además, en la actualidad sus fórmulas han mejorado mucho y ya no apelmazan ni dejan residuos como hace unos años. Por cierto, ya no gasto tupé, pero conservo mi chupa de cuero.
John Queras recomienda:

-Outplay de Redken For Men: nos gusta porque aporta control y textura al cabello. Modo de empleo: calienta previamente el producto en las palmas de las manos y aplícalo sobre el cabello húmedo o seco. Perfecto para mantener el estilismo capilar durante la primera cita: te dará seguridad y un look natural y desenfadado con un puntito coqueto, pero sin pasarse. Cuesta: 11,30 €.
-Gel Extra Fuerte Look Corto de Llongueras: nos gusta porque es un gel de última generación con resinas de fijación, que no apelmazan ni dejan residuos. Además, somos fans de Llongueras: entre otras muchas cosas, además de estilista capilar, pintor, escultor, escritor y fotógrafo, fue íntimo de Dalí. Vamos, como un hombre del Renacimiento, pero en pleno siglo XXI y con pelazo. Es perfecto para festivales de música, todo tipo de conciertos y raves salvajes porque aguanta impecable todo lo que le echen. Cuesta: 3,95 €.
-Fiber de American Crew: nos gusta porque es una crema de fijación alta y con acabado mate. Es perfecta para crearte un out of bed o falso despeinado, es decir, te levantas con el pelo de aquella manera, te duchas, te lo lavas, te lo secas y luego te aplicas un producto para dejarlo igualito que cuando saliste de la cama. Perfecto para cuando salgas con tus colegas modernillos. Cuesta: 12,60 €.
-Pure-Formance Pomade de Aveda Men: nos gusta porque su fórmula no grasa a base de agua (el cuero cabelludo masculino produce el doble de grasa que el femenino) hidrata y aporta textura y definición. Además, Aveda nos encanta porque es una marca ecofriendly: obtienen sus ingredientes mediante procedimientos sostenibles, sus envases proceden en un 95% del reciclaje y la electricidad utilizada en su centro principal de fabricación, en Minnesota, proviene de la energía eólica. Perfecta para mantener el look en manifas a favor del medioambiente, caceroladas contra el cambio climático y otras concentraciones solidarias. Cuesta: 25 €.

3 comentarios:

¡Cuánta literatura sabes echarle a la hora de escribir una entrada!

Besos,

Yo si que quiero tener un pelazo....(pero de mujer) jajaja

Un saludete!

Mi querido Jonh, es usted un niño todavía....y para mí, lo será siempre porque tú si que estás "bien de pelo"....y de otras cosas