lunes 26 de abril de 2010

OPERACIÓN BIKINI FLORETE EN MANO Por Enma de Scarada

Cuentan las crónicas, o al menos así me lo ha vendido mi Maestro de esgrima, que durante los largos años en los que el duelo a espada era la forma más rápida y directa de resolver entuertos, las clases pudientes pero de manos torponas, tenían a su servicio un espadachín a sueldo. Un hombre diestro en el manejo de las armas de hoja, punta y doble filo al que enviaban a los duelos a “esgrimir” sus argumentos. El encuentro, que podía ser a sangre (o sea el que antes le propinaba un tajo a rival se llevaba la gloria y la razón) o a muerte (donde los contrincantes no paraban hasta liquidar al contrario).
Vamos, que el honor se lavaba a base de capa y espada. Aunque los duelos estaban prohibidos, el que podía, imponía sus criterios y verdades sin pagar abogados ni meterse en berenjenales de pleitos, jueces, pruebas y veredictos. ¿Cómodo, no?
Lo de esgrimir argumentos es lo mío, lo que ocurre es que en vez de un sable, una espada o un florete, yo le doy a la tecla de mi ordenador para recontar lo que me cuentan en dosieres, ruedas de prensa, entrevistas, viajes y tertulias. Son muchas las ocasiones (menos mal) en las que sólo tengo que “limar” algunas exageraciones, cursilerías, pompas y boatos propios de los departamentos de marketing. Pero también son muchas las veces en las que lo que oigo, veo o leo, ofende, ya no mi honor, sino mi inteligencia. ¿Un ejemplo? Las cremas que quitan las arrugas en 15 días, los anticelulíticos que eliminan la piel de naranja como por encanto, los aparatos milagro que en 10 sesiones prometen acabar la celulitis rebelde…. ¡Jesús, qué sarta de mentiras! ¡Qué ganas de lanzarles mi guante a la cara y batirme en duelo en pro de la verdad estética! Pero los tiempos que corren y los intríngulis publicitarios que pagan parte de mi salario, no me lo permiten. Así que lucho por la verdad a base de información contrastada y honestidad. Sin embargo, como las ganas de liarme a floretazos no se me quitan del todo, hace ya más de un año que practico el noble arte de la esgrima.

Lo hago en el Ateneo de Madrid (C/ Prado 11 ), en el corazón del Barrio de las Letras, en cuyas calles y plazuelas aún resuenan los versos de Quevedo y el batir de las espadas. La Escuela la dirige Jesús Esperanza (www.maestrodeesgrima.com) , un fiera en estas lides, que además de Maestro de Armas de los de verdad, es entrenador del Equipo Nacional de Florete, ha adiestrado a gentes como Vigo Mortensen para que empuñara la espada con credibilidad en su papel de Capitán Alatriste y hace sus pinitos como actor en una obra de teatro, “Duelo de esgrima y palabras”, cuyos 90 minutos de duración son un alarde de paradas, respuestas, ataques, contraataques y filigranas espadachinas variopintas combinados a la perfección con textos del teatro clásico español. Cultura, esgrima y diversión para todos los públicos que se representa intermitentemente. La próxima cita es Valladolid, en el Teatro Zorrilla, los días 4,5 y 6 de junio.

Pero el que de verdad brega con mi inutilidad floretil es Marco Cherubino, que como su nombre indica es de origen italiano, pero más cheli que cualquier “gato” de los madriles a pesar de que se crío en las Islas Canarias. A él le debo lo poco que sé aún de cómo manejarme en este noble deporte sin ser un Miura –porque, honor por delante, confieso que soy muy bruta atacando, que me falta paciencia para esperar al contrario, que me armo un lío con las paradas, los pases, los contrapases y todas esas cosas que hago con el florete en la mano más por intuición que por técnica-. Y a él, y a mis “hermanos de armas”, también les debo el pasármelo como una enana soltando miasmas emocionales y tensiones nerviosas, a la vez que reafirmo mi culo, endurezco las piernas, gano flexibilidad y equilibrio, sudo como un pollo, tableteo mi abdomen, musculo mis bíceps y luzco tipín con la equipación, como espero hacerlo este verano con el bikini. Porque entre el protector, una especie de coraza de plástico que nos ponemos sobre los pectorales y que me aumenta en dos tallas mis pequeños atributos mamarios, y la chaquetilla eléctrica, que se ciñe como un corsé y me marca la cintura, el trasero y el pecho añadido, me siento casi como Naomi Campbell sólo que blanca y 30 cm más chiquita. Y qué decir sobre el efecto que traje de esgrima ejerce sobre ellos; los ves uniformados y las barriguitas se comprimen, las espaldas renacen y los glúteos se recolocan. Un placer visual que añadir al resto de las bondades del florete. Pues eso, si alguien anda buscando una actividad deportiva divertida, desestresante y con ese punto de elegancia, glamur y elitismo que rodea a mi florete, que no lo dude, que se apunte a esgrima. 60 euros
al mes te dan derecho a dos horas semanales de clase y varias de combate libre. Además, a los neófitos, les proporcionan todo el material que precisan para empezar. Las relaciones sociales, ya son cosa de cada uno, pero como mis Maestros son seres humanos muy listos, nos organizan cuchipandas de vez en cuando donde no faltan las viandas más españolas –tortillita, jamón, choricito, queso,….- y el buen rollito entre compañeros de Escuela (por cierto, se admiten amigos y familiares, que mi novio ya es uno más de la panda aunque no haya quien le convenza de que el ejercicio es algo muy sano, a lo social no falta nunca). Si te pica el gusanillo, teclea en Facebook “Escuela de Esgrima Ateneo de Madrid” o mándale un correito a Marco, que aunque lo suyo es el florete y no las letras, seguro que te contesta: esgrimaateneodemadridbdll@hotmail.com

2 comentarios:

Me están dando ganas de apuntarme y batirme en duelo contigo...jeje...Pues está muy bien de precio, la verdad!!

Tuché!!!!!!!!! con tu post de hoy!!!!!....me ha encantado!!!!!...No dejo de sorprenderme con tus actividades Srita Scarada!!!!!!...besos