viernes 11 de junio de 2010

GUIA COSMETICA PARA NO INICIADOS. LECCION 12: SIN DOBLECES, por JOHN QUERAS

Las arrugas son el mapamundi de nuestra vida, son los círculos concéntricos del tronco del árbol que determinan las etapas de nuestro crecimiento. Las arrugas cuentan cosas sobre nosotros, secretos que sólo se pueden decir con la boca cerrada. Las arrugas somos nosotros vueltos del revés, son nuestra Historia. “Un rostro sin arrugas es un pliego de papel en el que no hay nada escrito”, dijo el gran escritor alemán J. P. Richter, más de un siglo antes de que Nicole Kidman decidiese convertirse en estatua de cera animada.


Las arrugas no mienten porque son como un diario personal que todo el mundo puede leer. Los pliegues de la Cordillera Norte se crearon poco a poco, por la acción repetitiva y constante de la sorpresa, los enfados, los cierres que terminan a eso de las dos de la madrugada, los fruncimientos de ceño y el levantamiento de ceja para hacerse el interesante. Por su parte, en el área que rodea los Lagos Oculares se encuentran marcadas toda y cada de las veces que hemos reído, llorado e incluso llorado de risa. En su creación, también influyeron los días de verano en los que olvidamos las gafas de sol y pasamos las horas con los ojos achinados. En la Depresión Nasogeniana se han ido acumulando noches en vela estudiando, tres roturas de corazón antes de cumplir los 22, dos días sin domir por culpa del primer Creamfield Festival, un par de interraíles y un conato de Erasmus en Roma. En el Pico de la Barbilla, también
conocido como el Golfo del Mentón, las derrotas del Atleti, mucho sol playero casi sin protección (hace tres décadas no se sabía lo que se sabe ahora) y no menos de seis Años Nuevos que empezaron el 4 de enero también han hecho mella. La Serranía del Código de Barras ha sido erosionada por dos paquetes de rubio al día durante demasiados años, un número infinito de sonrisas, algunas forzadas, y por dos inviernos intentando, repito intentando, esquiar en Sierra Nevada. Añádele a todo ésto kilo y medio de estrés al día y que cada vez soplamos más velas en la tarta y mírate al espejo. El resultado es que, queramos o no, las arrugas son parte de nosotros. A mí, personalmente, me gustan. Claro que esto lo digo ahora que tengo 37 tacos. A lo mejor, cuando cumpla el medio siglo he cambiado de opinión. Pero también es cierto que no todos somos Clint Eastwood, ese outsider de 80 años recién cumplidos, ni conocemos su secreto para envejecer con esa contundente dignidad. Con el paso del tiempo, las funciones de renovación celular se ralentizan y los tejidos de sostén pierden firmeza y elasticidad. Si además, y a lo largo de los años no nos hemos ido procurando unos cuidados básicos (una correcta hidratación, limpiezas habituales, exfoliaciones semanales, etc.), podemos parecer un sharpei antes de cumplir los 50. Por eso, para mitigar las arrugas yo me inclino por tratamientos más progresivos, como la cosmética o la gimnasia facial, y me declaro enemigo del bótox y del lifting. Con el bótox eliminas las arrugas, sí. Pero de paso, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, te cargas tus expresiones, tus gestos característicos y, por qué no decirlo, tu autencidad. El resultado del bótox no es la versión más joven de uno mismo; es un yo diferente. Así, al quirófano entró Sir Paul McCartney y salió una señora mayor con un sospechoso parecido a una amiga binguera de mi abuela. De hecho existe en la actualidad una corriente recién creada de directores de cine que no contratan actores ni actrices que se hayan infiltrado. Y entiendo que sea difícil resistirse al pinchazo mágico, porque vivimos en una sociedad donde la juventud lo es todo y la vejez son los minutos de la basura. Simone de Beauvoir dijo que “las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma”. ¿Os infiltraríais el alma? Yo no.
John Queras recomienda:
-Anti-Âge Surdosé Intense de Givenchy Man: nos gusta porque es una crema antiedad con súperpoderes. El colágeno marino se deposita en el surco de la arruga, alisándola al instante, y evita la deshidratación de los tejidos. Cuesta 64 €.


-Force Supreme Re-Builder de Biotherm Homme: nos gusta porque es un sérum que atenúa las arrugas profundas y reafirma la papada. Además, su roll-on está formado por tres bolas de acero que facilita mucho su aplicación. Masajea durante 30 segundos rostro y cuello, evitando el contorno de los ojos, por la mañana o por la noche. Cuesta 65 €.
-Age Control Firming Care Dermo System de Dior Homme: nos gusta porque es un cosmético 2 en 1: aporta firmeza y elimina el exceso de brillos a la vez. Aplícalo desde la frente hacia el mentón, con movimientos de alisado desde el centro hacia el exterior del rostro. Cuesta 82,71 €.

-Age Gel Eye Defense Skin de Hugo Boss: nos gusta porque este gel para el contorno de los ojos contiene extractos de pepino y de avellana que propocionan al instante una mirada relajada. Cuesta 39,90 €.

2 comentarios:

Toda la razón, las arrugas indican mucho vivido.


www.estanochesoyunaprincesa.com

Muchas gracias, Princesa. ¿Crees que podríamos crear el grupo "Arrugados pero felices" en Facebook? Besos.