Ya lo venía avisando el calendario y, por fin, lo ha confirmado el posado playero de Ana Obregón que, tras unos años de oscurantismo en los que nos privó de tremendas instantáneas, ha decidido volver por sus fueros. Es oficial: el verano ya está aquí y, como todo en esta vida, tiene sus cosas buenas, sus cosas malas y otras que no sabemos si son buenas o malas. Entre las peores se encuentra sin duda Georgie Dann con sus diabólicos estribillos, eufóricas coreografías y un estilismo capilar de dudosa reputación. Es lo que tienen los franceses, que lo que les gusta, véase Carmen Maura, Luz Casal o Pedro Almodóvar, se lo apropian concediéndoles la medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y lo que no, nos lo mandan para España. ¡Qué jodíos son!
Otra de las cosas malas es la desaparición del chiringo como santuario veraniego. Se ha perdido para siempre ese moreno a rayas tan caractéristico de los que gustamos de echar horas y horas bajo sus techos irregulares. Con esto de la Ley de Costas es más fácil encontrar uno en pleno Berlín que en Benidorm y doy fe de ello. ¡Pero qué nos está pasando! ¡Que alguien para este sindiós! Luego están las cosas que sí, pero no, como los cines de verano. Es de traca que puedas tomarte un bacardicola mientras ves una peli y, en algunos hasta cenar, pero hay que reconocer que son un coñazo: que si los niños correteando y dando gritos entre las incómodas sillas de tijera, que si la peli está desenfocada, que si el tipo de al lado te ha lapidado bajo una montaña de cáscaras de pipa, que si me tenía que haber traído la chupa porque hace una frío inhumano... Otra de estas sí pero no son las sandalias. Está claro que liberarse de la dictadura del calcetín es algo bueno, pero el calzado veraniego también conlleva no pocos sinsabores. Lo primero es que tienes que llevar los pies un poquito arreglados porque eso de ir luciendo mejillones al vapor así como así no está muy bien visto. Y es que cortarse las uñas de los pies es algo muy aburrido, nunca encuentras el momento oportuno (como cambiar una bombilla) y lo vas dejando. Vamos, que si puedes no hacerlo, pues no lo haces. Total, como no se ven. Otro de los peros de las sandalias es que cuesta un mundo domarlas. Te pasas todo el verano lleno de incómodas rozaduras y con tantas ampollas que pareces un papel de burbujas, causadas en su mayoría por esa costura estratégicamente situada y, cuando por fin han memorizado dónde tienes el juanete, tienes que volver a currar y otra vez al calcetín. Entre las cosas veraniegas que
están bien en valor absoluto se encuentran: el mes de agosto en Madrid, los conciertos al aire libre de los Veranos de la Villa, dormirse las etapas reinas del Tour de Francia, haciendo especial hincapié en los Alpes, los platos calientes de cuchara (unas lentejas, un cocido) con su maravilloso efecto rebote y mi preferida, los ligues de verano, olfativamente hablando, claro está. Me refiero a las versiones estivales de las fragancias, mucho más ligeras y frescas que las originales, pero con las que comparten notas, ingredientes y espíritu. Al estar limitadas a los meses de más calor no existen compromisos ni excusas baratas como “te llamaré en octubre”. El 21 de septiembre cada uno por su lado y aquí paz y después gloria. Pero para una nariz poco ducha en pirámides olfativas, esto de las fragancias de verano puede parecerle una astuta maniobra de márketing: las marcas hacen un packaging más fresquito año tras año y, a la vez que se forran, van creando una verdadera adicción coleccionista en sus fans. De hecho, creo que están construyendo una granja escuela donde desenganchar a estos yonquis olfativos. Pero de eso nada. Estas ediciones tienen su propia personalidad y algunos hacemos acopio de ellas estos meses y las utilizamos durante todo el año. Es lo que tenemos los románticos, que se nos va la fuerza por la boca: pasan tres meses y ya estamos jurando amor eterno. No tenemos remedio.
John Queras recomienda:
-Le Male Colonia Tonificante de Jean Paul Gaultier: nos gustan las notas de aguas de menta, ginseng y jengibre, que tonifican que es un gusto. Perfecta para fiestas en yates, catamaranes y otras embarcaciones de categoría (abstenerse pedaletes). Llévala con una camiseta de rayas marineras, marcando abdominales, marca de la casa. Cuesta 50 €.
-Play Summer Vibrations de Givenchy: nos gusta su corazón de pimienta negra porque le da un toque único. Perfecta para parties en áticos con terraza, que duran hasta bien entrada la madrugada y en las que nadie aprieta el pause. Llévala con un traje de algodón de dos botones y unos cascos grandes de dj en colores flúo. Cuesta 54 €.
-L’Eau D’Issey Pour Homme Eau de Toilette Pour L’Eté de Issey Miyake: nos gustan los exóticos acordes de yuzu, un cítrico procedente de Asia Oriental. Perfecta para saraos playeros en plan chill out, en los que el amanecer se presenta sin avisar. Llévala con una camisa blanca de lino de cuello Mao. Cuesta 50 €.
-Fuel For Life Summer Edition de Diesel: nos gustan las notas acuáticas de la lavanda y el acorde viril del vetiver. Perfecta para parrandas urbanas que empiezan con un buen concierto de rock y terminan desayunando café con churros y comprando el periódico. Llévala con vaqueros rotos de Renzo Rosso y unas flipflops. Cuesta 49,30 €.








8 comentarios:
Jajaja qué gracia me ha hecho la referencia al "oscurantismo" y la Obregón!! Tengo muchas ganas de probar la diesel, otras fragancias de esa línea me gustaron mucho!
¡Eres un crack, Johnny!
Un perfume que probé hace poquito,-supuestamente unisex-, pero que a mi me recuerda a una fragancia masculina es Escentric 02, ¡mmmmm!
Huele a sweeps limón (o como se escriba), es burbujeante y lo mejor de todo es que no es una edición limitada de verano.
Besos,
Hola, Gadirroja. Es que desde que la Obregón decidió suspender su posado playero no existía confirmación oficial de la llegada del verano. Menos mal que este año ha recuperado la sensatez, para algarabía de todos.
Hola, Valeria. A mí me encantan los de Miyake, tanto para hombre como para mujer. Y sé que la mujer de la máscara y el florete también es fan. Issey sí que es un crack. Besos.
Mi preferido veraniego es Bvlgari Aqva Marine. INCREÍBLE. Pero desconozco el precio...
Es lo que tiene ser el King of Pop, que te lo envían todo a casa y no hace falta que vayas a las perfumerías. Besos con moonwalk.
Muy divertido!!! A mi me gusta CK en su edición Summer!
¡Lo que me he podido reír! Yo me estoy enganchando a los perfumes sin más, y como empiece con los de verano menudo peligro. Sí que he probado Biscotti y Grapefruit de los Splash de Marc Jacobs, huelen muy muy bien. Pero mi gran descubrimiento para el verano (y no es EL, Laus Deo), es Eau de Paradis, de Biotherm. Me encanta. Y para la noche, A la nuit de Serge Lutens.
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