Hace un par de meses se entregaron los premios Cuídate de Men’s Health y allí estaba yo, al pie del cañón en el restaurante Ramsés de Madrid, bic y bloc en ristre. Para ser sincero, nunca tomo notas, pero la pose lo es todo en este tipo de saraos. Durante el acto se presentó el estudio de Cosmética y Cuidado Personal Masculino 2010 que elabora anualmente la revista y uno de los datos que reveló me llamó especialmente la atención. Una de las principales preocupaciones cosméticas para el 13% de los hombres de entre 36 y 45 años, franja en la que me encuentro aunque no lo aparente, son los pies.
No es que yo siga las estadísticas a pies juntillas. Mi abuela, que tenía la sabiduría propia del mundo rural y no gustaba de buscarle tres pies al gato, decía que eran un timo: si yo me como dos filetes y tú ninguno, estadísticamente nos hemos comido uno cada uno. La diferencia es que el primero está echándose una siesta a pierna suelta y el segundo está canino. Así que decidí hacer mi propia investigación y fui preguntando a mis colegas para saber qué opinaban ellos. En seguida descubrí que la tarea no iba a ser fácil y que iba a tener que andarme con pies de plomo. Los tíos contamos con todo lujo de detalles los pormenores de la noche anterior, algunos de ellos incluso codificados para no escandalizar a las mesas adyacentes, no omitimos ni una coma y nos explayamos en los pasajes más bizarros, pero hablar de nuestros pies nos incomoda. En el universo beautywarrior hemos ido poco a poco superando tópicos hasta llegar a la que parecía la barrera definitiva: la depilación. En la actualidad, ver a un tío depilado ya no sorprende a nadie. Eso sí, intenta hablar con un colega sobre pedicura, que se pondrá en pie de guerra y te dará respuestas sin pies ni cabeza. De ahí que los pies sean los grandes olvidados de la cosmética masculina y eso que soportan durante todo el santo día nuestro peso, nos llevan, nos traen… Los ninguneamos durante todo el año: cuando hace frío los asfixiamos en la cárcel del calcetín o, como la llamamos en bellezaenvena, la carceltín. Y en cuanto llega el calor, los llevamos al descubierto y expuestos a todas las agresiones posibles, como el sol y las rozaduras. Que la piel del talón sea la más gruesa de todo el cuerpo, unos 4 mm, no significa que no necesite también su particular puesta a punto. Y como el verano es época de flipflops,
sandalias y otros calzados con los que llevamos los pies en un estriptís constante, qué mejor momento para empezar con una rutina de belleza específica para ellos. Lo primero es conceder la condicional a los convictos de la carceltín (sí, ya sé, el chiste no era bueno hace unas líneas, tampoco hay que insistir, aunque algunas teorías aceptan la repetición como forma de humor), como son las pieles muertas y las durezas. Para las primeras, las armas más eficaces son las exfoliantes, que las hay específicas para pies. Para las segundas, desde la clásica piedra pómez (por fin le pones nombre a esa esponja dura de color gris o celeste que llevas viendo toda tu vida en los baños de las mujeres que te rodean y que jamás has sabido para qué servía) hasta los novedosos pulidores y raspadores de pies que reconocerás porque son como palas de ping pong, pero más estrechas. Una vez que hemos eliminado todo lo que sobra, es el turno de los bálsamos o las cremas hidratantes y nutritivas. Como comprobarás, muchas llevan ingredientes activos de efecto frío y si, además, las aplicas dándote un masaje, no podrás mantenerte en pie del gusto. Indispensable es el tema del sol. ¿Os habéis quedado alguna vez dormidos en la playa, casi en estado catatónico tras una fiesta loca, con el cuerpo bajo la sombrilla y los pies fuera y os habéis quemado los empeines? Todos los que estéis ahora mismo con una mueca de dolor en el rostro sabéis a lo que me refiero. Pues bien, para que esto no nos vuelva a suceder una crema solar es la mejor aliada y no sólo cuando estéis en la playa. Esta regla tiene la misma vigencia en ciudad, campo o montaña. Si seguís estos consejos, el verano caerá rendido a vuestros pies.
John Queras recomienda:
-Yogi Secret de Rituals: exfoliante específico para pies con efecto desintoxicante, refrescante y suavizante. Nos gusta porque combina las propiedades relajantes de la planta tulasi (albahaca morada) con las revitalizantes y refrescantes de la menta fresca. Aplícalo sobre los pies secos y con un suave masaje. Déjalo actuar un par de minutos, aclara con agua y verás qué gustazo. Cuesta 10,90 €.
-Sensitive Feet Balm de Révérence de Bastien: bálsamo para pies maltratados creado por Bastien González, el pedicurista de las celebrities. Nos gusta porque contiene aceites esenciales de salvia, lavanda y tomillo que evitan que la epidermis se reseque y la sensación de piernas cansadas. A la venta en perfumerías selectivas. Cuesta 89,50 €.
-Raspador de callosidades para pies de Diamancel: nos gusta porque está realizado con polvo de diamante, que es una piedra inteligente. No es que sea capaz de resolver un sudoku samurái, sino que únicamente actúa sobre las pieles muertas, respetando el resto del pie. Raspa sobre el pie seco en talones, durezas y callos. A la venta en perfumerías selectivas y en www.2artbeauty.com. Cuesta 47 €.
-Spray Solar Hidratante SPF 50 de Natural Honey: nos gusta porque incorpora vitamina A, un filtro solar natural que estimula la formación de melanina. Además, el formato spray, que descubrí el año pasado y del que soy ferviente admirador, es el más cómodo y limpio de todos. Cuesta 15 €.








7 comentarios:
Yo a mis pies los trato con bastante mimo respecto al uso del calzado, no solamente para poder hacer el moonwalk con propiedad.
Ahora, del resto de tratamientos, me corto las uñas y poco más (nada más)
Viva España y viva el Rey (del Pop)
Pues si con eso puedes moonwalkear como el mismo Michael, es más que suficiente.
King, no mientas, también te perfumas a gusto y muy bien...
Por supuesto, pero no los pies...
Muy buena la estadística según tu abuela :D:D:D:D:D
Llevas razón, hay un montón de gente que no se pone crema en los pies y luego se quema los empeines. Mi novio se los quemó este finde y ahora bien que se queja...
Ay Johnny de mis entretelas, me se caen lagrimones leyendo tus post ¿Te he dicho ke te kiero, maestro?....En fin, al gramo, que tú siempre me pierdes....Lo del carcetín es bueno, muy bueno, pero mejor aún lo de que lo masculino fuera hacerze los pies. Ya no para lucir dedillos en verano, no, simplemente para que nosotras pudiéramosgozar de ellos todo el año. Me sincero, me encanta que me acaricien con los pies cuando comparto piltra, pero lo normal es que en vez de acariciarme, "me lijen". Una llammiento: ¡Hombres del mundo sumergiros en los placeres de la pedicura -a la de los varones la apostillan deportiva que es más masculina-, y seguro que aumentaréis los placeres de la carne!
Publicar un comentario en la entrada