Aunque parezca que me he vuelto loco y que, en lugar de belleza, voy a hablar de los circuitos de motociclismo donde ha ganado y ha plantado su bandera Jorge Lorenzo, nada más lejos de la realidad. En estas fechas, la única tierra de Lorenzo que me interesa es la arena de las playas onubenses, a las que me piro en cuantito termine de escribir este post. Y es que la playa es un lugar la mar de extraño.
Nos pasamos once meses al año intentando esconder nuestros defectos varios y, de buenas a primeras, hacemos gala de ellos sin ningún tipo de red, exhibiendo con descaro y sin pudor alguno lorzas y michelines. De hecho, el año pasado un buen padre vino a medirme el lomo, acusándome de haberle robado el flotador a su hijo, hasta que comprobó con cierto asombro que lo que me rodeaba el abdomen era de cosecha propia. Y cómo es ese primer día de playa, lo das todo. Bajas con el full equipe: gorra, gafas de sol, la camiseta más cutre que tienes, las bermudas del año pasado que se han dado de sí y se te van cayendo, las piernas como dos tubos fluorescentes encendidos y las hawaianas destrozándote entre los dos dedos en las que se anclan, apestando todavía a ciudad y a contaminación. Al hombro
llevas: la sombrilla, la toalla, la esterilla, una mochila con el móvil, las llaves del coche, que has aparcado a más de un kilómetro, las cremas solares, el táper con el mejor menú playero conocido hasta la fecha (tortilla de patatas versus filete empanado, supera esto Ferran Adrià), un libro, el periódico, la recopilación para genios de sudokus samuráis con su lápiz y su goma, etc. y la nevera con lo básico: una docena de latas de cerveza de nuevo formato anticrisis (adoro la crisis) de más de medio litro cada una y una botellita de 33 cl de agua, por si te entra sed. Avanzas unos metros, encuentras el sitio perfecto, a medio camino entre el agua y el chiringuito, sacas la sombrilla de ese condón blanco con asa donde luego es casi imposible volver a meterla, la clavas en la arena a conciencia, no se vaya a volar y tengamos un disgusto, te quitas la t-shirt, tus lorzas se liberan y ahí estás: un Iniesta de cuerpo entero, tan blanco que hace daño a los ojos. Te pones en jarras, miras al mar pero ves el horizonte, mientras luces con orgullo uno de los dos posibles tipos de moreno de los paletos de ciudad. A saber: moreno obrero (ése que parece que llevas una camiseta blanca de manga corta hecha con tu propia piel) o moreno conductor
(tu cuerpo es como un yogur natural, excepto el brazo izquierdo, que está como un tizón). Y lo peor no es eso, es que toda la gente que está a tu alrededor luce un golden envidiable. ¡¿Pero qué pasa, que esta gente no ha trabajado en su vida?! Perdón, que me vengo arriba y pierdo el norte. Es el olor a salitre, que me despista. Hoy habíamos venido a hablar de las cremas solares. A estas alturas de la película todos sabemos que no podemos tomar el sol así como así y que hay que utilizar cremas con factores de protección altos, por ejemplo 50. Mi chica, que de esto está muy al tanto y que es como el profesor Layton del sol, que todo lo sabe, me sopla que el factor de protección se puede reducir ligeramente a medida que avanza el bronceado, pero nunca bajar de 15. Y no podemos olvidar los clásicos de siempre: aplícate el protector media hora antes de la exposición solar y repite cada vez que te des un baño, evita las horas centrales del día (puedes aprovechar y hacer una visita intensiva al chiringo, tinto de verano incluido), no olvides las zonas sensibles como orejas, nariz y empeines, que se queman con facilidad, y, una vez en casa y después de la ducha, el refrescante aftersun. Y este año tenemos un enemigo más, la radiación difusa, es decir, aunque estéis bajo la sombrilla os tenéis que aplicar los solares porque los rayos ultravioletas se cuelan por todos lados. Como todo en la vida, con el sol lo ideal es el justo medio, que decía Aristóteles. Los extremos son la tanorexia, esa obsesión por estar todo el año moreno, tipo Julio Iglesias o Valentino, y la tanofobia, que es justo lo contrario, o sea el pánico al sol, tipo Lindsay Lohan (aunque como la actriz americana se va a pasar un mesecito a la sombra porque le gusta pimplar y coger después el coche, este verano está exenta). La piel de los tanoréxicos suele presentar más arrugas, manchas y envejece antes mientras que el problema de los tanofóbicos es que corren el riesgo de que su organismo no sintetice correctamente la vitamina D, necesaria para combatir enfermedades e infecciones, como la psoriasis. Así que ya sabéis, estas vacaciones cuidadín con Lorenzo, con las sombrillas asesinas y con levantarse antes del mediodía.
John Queras recomienda:
La línea completa de protección solar específica para nosotros Sun Men de Lancaster (nada que ver con el bueno de Burt). Son tres productos que se absorben rápidamente, protegen contra las quemaduras, aceleran el bronceado e hidratan, incluso en zonas con vello. Los filtros fotoestables de amplio espectro bloquean los rayos UVA, responsables del envejecimiento prematuro de la piel, y los UVB, que son los causantes de las quemaduras. Además, el aceite de babasú amazónico refuerza la barrera cutánea y la glicerina natural evita la deshidratación de la piel.
-Anti-Sunburn Protective Mist Quick & Dry SPF 15: spray invisible para el cuerpo que penetra rápidamente, incluso en piernas, brazos y otras zonas peludas. Cuesta 31 €.
-Anti-Sunburn Dry Touch Gel SPF 30: gel no graso de efecto seco para cara y cuerpo. Su práctico dosificador permite una aplicación sencillísima. Cuesta 31 €.
-Tan Max After Sun Cooling Effect: intensifica el resultado del bronceado en cara y cuerpo, calma la piel, la rehidrata y refresca, todo en uno. Cuesta 31 €.
A la venta en exclusiva en El Corte Inglés.









10 comentarios:
Lo que nos hemos podido reír con lo del Iniesta mi chico y yo, jeje! :D
Seras bueno??? no buenisimo, gracias por hacerme reir una rato!!
Vaya descripción de la playa, me extresaba leyendo... uff
Buen post, tu chica tiene razón con lo de que se puede disminuir progresivamente el factor yo tengo 2 uno del 30 y otro del 15 :-P
Eres EL más y LO más!!
Y, aunque tu descripción de la primera bajada a la playa es lo mejor que he leído en mucho tiempo, tengo que decir a tus blogueros que no es 100% fiel a la realidad porque hace pocos días tuve ocasión de rodear esa cinturita tuya (con perdón de tu chica) y de flotador na de na: tableta de chocolate, y del de 90% de cacao maravillao!!!!!
Muacssss
jajaja qué bueno!!!A ver quien supera el 1º día de playa...
jejejeje!! Que gracia!!jeje
me ha llegado el paquete de Lancaster, estoy encantada con él!! Me ha gustado todo mucho!! Muchas gracias!!
Teresa, su chica te perdona, por esta vez y las que vengan. Sé que John es Patrimonio de la Humanidad, y de las Beautywarriors.
Besos!
real como la vida misma!!!
ya nos ha llegado el regalito de Lancaster..ainnnns porfavorr que bonito..stamos supercontentas!
un kiss
Radiación difusa!!!!! gracias por recordarme lo que le tengo que decir a amigos/familiares cuando les esté dando la brasa para que se pongan protección también bajo la sombrilla.
Muchas gracias, beautywarriors. Me dais la vida. Besos.
Publicar un comentario en la entrada