Hoy vengo a desvelar un beautysecreto que no todos conocen: el uso de las mascarillas faciales, uno de los tratamientos más agradecidos y placenteros que existen. Y es que casi todos los estudios de cosmética masculina revelan que en nuestros neceseres no faltan, a estas alturas del curso, las hidratantes, los contornos de ojos o los sérums antiedad, pero de las mascarillas nada de nada.
Gran parte de la culpa de esta falta de interés es nuestra: en cosmética, los tíos demandamos unos resultados inmediatos y una aplicación rápida y sencilla, y eso de quedarnos quietos unos 10 o 20 minutos, tranquilos y relajados, con la cara cubierta de crema, mientras dejamos que los principios activos del producto actúen, no entra en nuestros planes. Gran error. Recomendación: aplícate la mascarilla, recuéstate en tu sofá más cómodo y enchúfate el iPod. En tres o cuatro canciones ya habrás terminado. La verdad es que su uso es indispensable porque la piel del rostro está constantemente expuesta al ataque de enemigos de diverso pelaje, lo que la hace muy vulnerable y demanda unos cuidados extras. El cutis es como el parabrisas del cuerpo, en el que acaban estampándose todos los insectos del mundo: suciedad, polución, grasa. Pero, aunque tu rutina de belleza sea completa, no es suficiente, y es recomendable utilizar una mascarilla, por lo menos, una vez a la semana. Estos productos aportan ese plus de algo concreto que te falta y son la guinda del pastel para tus cuidados diarios. Las hay de todo tipo: para rehidratar, reparar, borrar los signos de cansancio, eliminar el exceso de grasa y los brillos, con efecto flash, etc. Así que sea cual sea el problema de tu piel, existe una mascarilla específica para ti.
Además, actúan tanto en la superficie como en las capas más profundas de las epidermis, por lo que valen igual para un roto que para un descosido. Y todavía son más necesarias durante el verano porque es la época del año en la que la piel sufre más ataques: los rayos UVB aguardan embozados tras las toallas playeras, los aires acondicionados han preparado peligrosas emboscadas en todos los locales cerrados, el cambio de horarios y de rutinas hace que nos olvidemos los cuidados diarios, la falta de sueño... Eso sí, como todas las cosas buenas de la vida, las mascarillas también necesitan un pequeño esfuerzo previo para sacarle todo el partido. Como hay que aplicarla con la piel completa y perfectamente limpia para favorecer la penetración de los principios activos, antes hay que hacer una limpieza en profundidad o una exfoliación para eliminar todas las células muertas y la suciedad acumulada. Después, extiende el producto por rostro y cuello y déjalo actuar unos minutos (lo normal son unos 15 o 20 minutos, pero compruébalo en cada caso). Y, para terminar, retira con agua templada. Existen otro tipo de mascarillas que son todavía más fáciles de utilizar: en velo. Son una especie de gasas embebidas en producto que se colocan directamente sobre el rostro. Si te aplicas una de éstas, después de esperar el tiempo aconsejado, masajea el producto que sobra hasta que sea absorbido por la piel. La firma prO.care (a la venta en www.2artbeauty.com) tiene unas milagrosas. Si eres un beautywarrior listo, ésta será tu mascarilla del zorro.
John Queras recomienda:
-Máscara facial de Ainhoa Men: nos gusta porque su textura gel calma, refresca, regenera e hidrata, gracias al extracto de caviar presente en su formulación. De venta exclusiva en centros de estética, spas y parafarmacias. Cuesta 34,79 €.
-Dermo System Masque Détoxifiant Matifiant de Dior Homme: nos gusta porque se seca sin resquebrajarse. La doble acción de la arcilla y los micropolvos abrasivos permite una poderosa acción desintoxicante y antibrillo. Cuesta 38 €.
-High Recharge Masque de Biotherm Homme: nos gusta porque es una mascarilla antifatiga que funciona en cinco minutos. Los efectos regeneradores del ginseng aportan elasticidad y firmeza a los pieles cansadas. Cuesta 33,30 €.







1 comentarios:
tienes toda la razón con lo de las mascarillas , yo la semana que no me la pongo lo noto que no tengo la piel tan bien, más granitos, mas brillos... y cuando te la retiras me encanta la sensación a limpio y fresco que te deja en la piel.
un beso
ronruy.blogspot.com
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