Para la mayoría de los tíos, ir a la peluquería es sinónimo de ir a cortarse de pelo. Gran error. Las salones del siglo XXI no son cómo las viejas barberías de toda la vida, con olor a Old Spice y al after shave de Floïd. Los nuevos templos de la tijera son mucho más que eso.
Shiatsu capilar, cromoterapia, manicuras, pedicuras, tratamientos anticaída, corte con navaja dentada, baños de color para tapar las incipientes canas, etc. Por eso, me he propuesto hacer un recorrido por los mejores salones de peluquería de la capital, voy a probar su tratamiento estrella y os lo contaré de primera mano. Sí, lo sé, tengo el trabajo más duro del mundo, pero es que soy muy abnegado. La primera parada es el salón de Carlos Gálico en la calle de Velázquez, 89, uno de los cuatro que tiene en Madrid. Tras leer con detenimiento el menú, me decanto por el Sauna Relax, un tratamiento para cabellos estresados (los míos lo están), de textura inestable (sí) y con exceso de grasa (también). Vamos, que parece que lo han creado especialmente para mí. Tras echar un vistazo rápido y obligado al Hola y otras revistas del colorín, me siento en el sillón. Lo primero que me hacen es un examen capilar, lo que no quiere decir que te hagan preguntas sobre el folículo piloso o sobre la queratina y, si no las aciertas, te pongan de patitas en la calle. Me refiero a que determinan cuál es mi tipo de cabello: seco, graso, normal, etc. El mío es con tendencia grasa, así que el tratamiento empieza con un champú específico para mi tipo. Y aquí ya empieza lo bueno. El lavado en peluquería es un lujazo.
Es una de las pocas cosas que saben mejor fuera de casa, como ver una peli en el cine. Después, te dan un masaje relajante de cinco minutos con una emulsión rica en agentes calmantes y estabilizadores. Dejan actuar el producto y potencian los efectos de los ingredientes activos con una novedosa técnica: la sauna de vapor. 10 minutos después, aclaran con agua a temperatura ambiente y a peinar. Qué gustazo. Me miro al espejo y suelto un “bien de pelo”. Han quedado demostrados los 35 años de experiencia en el sector de Carlos Gálico en los 20 minutos que dura el Sauna Relax. Tengo el pelo nutrido, sano y fácil de peinar. ¡Qué más se puede pedir! El precio, 25 euros, se ajusta perfectamente al servicio recibido. Eso sí, no olvidemos que soy del Atleti.
En cuanto pongo un pie en la calle, empieza a llover. Acabaré yendo en procesión por las provincias que sufren de sequía extrema porque no falla: basta que vaya a la peluquería o que lave el coche para que se desate el Segundo Diluvio Universal. Amén.Salones Carlos Gálico en Madrid:
C/ Velázquez, 89. Telf.: 915 634 763
Glorieta de Bilbao, 1. Telf.: 914 452 908
C/ General Moscardó, 30. Telf.: 915 348 522
Paseo de Eduardo Dato, 2. Telf.: 914 471 561






1 comentarios:
Definitivamente, tu nuevo propósito es durísimo, jejeje... Y a mí que no me gusta ir a la pelu :S
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