¿Quién dijo que Teruel no existe? Desconocido sí es, pero existir, existe. Además es una extensa provincia, tan sorprendente como ignorada. Y esto lo digo porque estoy segura de que la mayoría del personal sabe que Teruel pertenece a la Comunidad de Aragón, pero no sabe muy bien que le queda arriba, abajo, al Este o al Oeste. Y eso sería lo menos, porque también estoy convencida de que pocos saben dónde ubicar Estonia, por poner un ejemplo, porque salvo los estonios a nadie le interesa esta diminuta república báltica fruto de la desintegración de la Unión Soviética. Ya me he ido por las ramas, porque yo lo que quiero contar es mi último descubrimiento cosmético, que me ha venido precisamente de Teruel, de una de sus comarcas más desconocidas, pero más hermosa, La Matarraña. Y con el nombre de su lugar de origen ligeramente cambiado, me han llegado hace poco a casa para testarlos unos cuantos productos de Matarrania, cosmética bio del aceite de oliva, que así reza su eslogan.
Lo primero que me sorprendió fue su packaging, su fantástica presentación, muy adecuada a su contenido: fórmulas 100 por cien bio, es más se trata de la primera marca española de cosmética certificada como ecológica por la prestigiosa organización Organic Soil Association. Sus cajitas, de cartón reciclado, con códigos de colores adecuados a cada una de las necesidades de la piel y cuya utilidad se lee a la primera; sus botes, de cristal (reciclado en un 30%) con tapa de aluminio, para que luego se puedan reutilizar sin problemas (porque todo hay que decirlo, muchos de los envases cosméticos no se pueden reciclar porque mezclan varios materiales incompatibles entre sí y a la hora de darles una segunda oportunidad, no hay quien los separe); sus texturas, untuosas la verdad, pero muy agradables al tacto y que te dejan la piel con un abrigo de suavidad y confort que da gusto (eso sí, hay que ir sin prisas en su aplicación); y como no, sus fórmulas, que van más allá de lo que las grandes marcas verdes ofrecen.
Y paso a repasar sus porcentajes porque son absolutamente extraordinarios que en otras formulaciones ecológicas mucho más conocidas. No contiene agua, lo que supone que su fórmula está compuesta al 100% por principios activos; el 100% de sus ingredientes tienen el certificado ecológico; el 100% de los aceites que emplea son vegetales vírgenes de primera presión en frío, sin manipulaciones posteriores y la más sana que existe; el 90% de los ingredientes son de producción local, de lo que llaman Kilómetro 0, es decir, recolectados a menos de 100 km de donde se elaboran; el 100% de las plantas que utiliza son de recolección silvestre; el 100% de la producción es artesanal certificada. Y más 100% (y quizás los más llamativos): la firma apoya el empleo femenino que concilie la vida familiar con la laboral y las actividades locales tradicionalmente arraigadas en la tierra. Y otro puntazo: el 0,7% de los beneficios obtenidos está destinado a proyectos sociales y medioambientales. Por supuesto, Matarrania es un claro SIN: ni conservantes, ni aceites minerales, ni parabenos, ni perfumes sintéticos. Y con un NO imprescindible: no testada en animales.
Tras esta abrumadora lista de garantías Bioecológicas, me dispuse a testar sus fórmulas. Pero como todo a la vez no podía ser, he comenzado con el Aceite Corporal Bio anticelulítico reafirmante. Yo no tengo mucha fe en los anticelulíticos, vamos, ninguna para ser sincera. Creo que pueden ayudar a los tejidos a estar más hidratados, jugositos y firmes, pero eliminar la celulitis, así de cuajo, solo la elimina el bisturí. Dicho esto, me ha encantado la textura oleosa, al ponértela parece que vas a estar pringada media mañana, pero curiosamente, con dos tres minutos de espera ya te puedes vestir. ¿Lo mejor?, suaviza la piel y la mantiene flexible y jugosita todo el día. Me ha gustado. También he probado la crema para el escote y me ha sorprendido. Me explico, al dormir, cuando uno ya tiene más de… unos añitos (y los míos ya son unos cuantos), el escote se arruga por las posturas nocturnas; desde que me aplico mi Matarrania para escote y cuello, las arrugas matutinas son mucho más tenues, casi imperceptibles. Y más flores, a mi novio le he pasado una de las cremas de la línea para hombre y está como loco de contento. Tiene una piel bastante fina y delicada y se afeita a diario, con la crema Matarrania masculina dice que su cara está muy confortable.
Se me olvidaba decir que la emprendedora que ha puesto en marcha todo este tinglado, se llama Evelyn Celma, paisana de la comarca. Que además de hacer una cosmética fantástica, organiza talleres de fin de semana para enseñar los entresijos de la cosmética natural en su laboratorio. Dos días, con todo incluido (alojamiento en casitas rurales, desayunos, comidas y cenas) cuentan 180 Euros. Un precio tan bueno y sorprendente como Matarrania. ¿Los precios? Muy asequibles, de veras. Y si quieres saber donde puedas comprar o enterarte de cuándo será el próximo taller de cosmética, no tienes más que cliquear: www.matarrania.com








4 comentarios:
No conocía la marca, pero tiene muy buena pinta! gracias por la info,
Desde luego, según lo cuentas, tiene muy buena pinta. Pero el nombre, ¿no podía haber sido otro? ¿no se le podía haber dado una vueltecita? Una cosa es que ingredientes, provincia y todo ese sea muy natural, pero lo que se dice vender, con ese nombre, no van a vender más que en 4 herbolarios de provincias. Y tampoco es eso, digo yo.
Muy interesante!!!nunca he probado cremitas bio pero parece que ahora están muy de moda .Me gusta que también tengan productos para ellos.
Gracias por la informacion
Estoy de acuerdo con Anónimo, el nombre creo que podría haber sido más idoneo.
De todas formas, habrá que investigar más sobre este producto porque tiene buena pinta y en un futuro no muy lejano, la cosmética debería de ser natural.
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