El otro día fui a hacer el pedido, porque yo, señoras y señores, que soy de los de antes, no voy al hiper o a hacer la compra así a secas, yo voy a hacer el pedido al economato. Pues eso, que antes de pagar, pero ya en la caja recordé que no tenía crema para después de afeitarme. Yo es que prefiero crema hidratante en vez de after-shave o loción, porque como tengo un cutis muy fino y delicado (bueno, realmente, como todo yo) prefiero aplicarme un poquito de una crema tras la erosión provocada por las innumerables cuchillas con las que cuenta mi maquinilla de afeitar, que no sé dónde vamos a llegar, porque cada dos por tres añaden una cuchilla más, y una más, y una más,... Bien, a lo que iba, que me di cuenta de que no tenía crema en casa, así que le dije a la cajera que si sabía de alguna crema buena que no fuera excesivamente cara. Me miró con ojos de macaco y me dijo que me fuera a la sección de cosmética, que ella no podía perder el tiempo.
- Muy amable, señorita
- Perdón, pero con la cola que tengo...
Y efectivamente lo único que le faltaba a aquella chica tan "mona" era tener cola y además prensil para ser una auténtica hembra de simio. Bueno, que me desvío. Un poquito mosqueado, la verdad, me dirigí al pasillo de cosmética donde otra chica vestida con un traje de chaqueta naranja me dijo que si conocía una crema que estaba de promoción. Me informó que era de extracto de aloe vera y que por lo visto es lo más en cuidado de la piel. "Nos ha jodido", si es lo que digo yo, que en el mundo pasan las cosas porque no nos acordamos del aloe vera. Quitando el cerdo estoy seguro de que no hay nada en el mundo que tenga más aplicaciones y se aproveche más que el aloe vera. Aunque uno y otro se usen para cosas distintas. No me imagino yo a nadie aplicándose una rodaja de salchichón sobre una quemadura o untándose tocino en las ojeras para bajar la hinchazón. Pero, vamos, entienden lo que quiero decir. ¿Será verdad que esa planta es tan buena para tantas cosas? Si es que se supone que sirve para todo, pero todo de todo.- ¿Señorita, cómo es posible que esa misma plantita de la que dice usted que está hecha la crema me la hayan recomendado para el dolor de cabeza, para una quemadura que me hice con la plancha, como zumo para depurar mi organismo de impurezas, como antiinflamatorio para un grano enorme que me salió aquí (señalé un glúteo), para que me cicatrizase un corte que me hice en la rodilla con un cristal una vez que me caí de la bici, como antiviral para no pillar la gripe, como antitóxico un día que me pegué un trago de Mistol confundiéndolo con la botella de Pipermint, para calmar el picor de las picaduras de aquellos mosquitos trompeteros que me asaetearon durante un viaje que hice a la República Dominicana, como champú para la caspa,... También le recomendaron a mi madre, siendo yo aún adolescente, que me embadurnase la cara con la leche de la planta en cuestión para eliminar la infección que había causado en los poros el dichoso acné. Luego ella misma se aplicó el remedio cuando la artitris comenzó a hacer mella en sus articulaciones.
A mi padre se lo recomendaron para fortalecer las raíces de sus traidores cabellos que, poco a poco, iban abandonando su cuero cabelludo. Y le funcionó. Le quedaron doce pelos, pero eso sí, tremendamente suaves y flexibles. También una vez en la piscina de mi barrio vi a una señora dándole en los hombros a su hijo una crema de protección solar fabricada con aloe vera. A mi tía se lo recetó su dermatólogo para la psoriasis, a mi abuela para las manchas oscuras de sus manos. Mi dentista me recomendó, cuando me hizo la primera endodoncia que me enjuagara la boca con un mejunje hecho a base de pulpa de aloe diluido en agua. Y ahora, dice usted, señorita, que también vale como after-shave? Vamos, no me joda.- Ya, pues, no sé.
- ¿Y sabe usted si se come?
- ¿La crema?
- Bueno, déjelo. ¿Está en oferta?
- ¿Yo?
- No, señorita, la crema.
- Ah, la crema sí.
- Pues deme dos botes.
Y oye, no sé si será efecto placebo, pero juro que me parece que tengo la cara como más juvenil. Mañana que voy a hacer paella lo mismo pongo unos cachitos de aloe vera a rehogar siendo como es tan bueno para los granos.
Y oye, no sé si será efecto placebo, pero juro que me parece que tengo la cara como más juvenil. Mañana que voy a hacer paella lo mismo pongo unos cachitos de aloe vera a rehogar siendo como es tan bueno para los granos.






















































