Si la semana pasada os hablaba de la dieta de la piña, un régimen para hacer durante una semana y para depurar el organismo más que para adelgazar porque sólo se consiguen bajar dos kilos, hoy quería destacar el estudio que ha realizado la doctora Dennys Ramírez, directora de la Clínica CORPORAL M+C. En él desmitifica los ‘trucos-dietéticos’ más populares del star-system. Ya sabéis que Lady Gaga, Jennifer Aniston, Beyoncé, Jennifer López o Sarah Jessica Parker son sólo algunas de las celebrities que han confesado a los medios de comunicación que siguen a rajatabla una serie de dietas- milagro para lucir una figura de escándalo. Lo que no han contado es que esos nuevos métodos de alimentación no siempre son tan sanos como parecen, e incluso, a veces, pueden tener efectos secundarios. La Dra. Dennys Ramírez nos lo cuenta. Toma nota.
1. Dieta ‘detox’ & Jennifer Aniston
Planteada como ‘cura de choque purificante o depurativa’ para limpiar el organismo del exceso de toxinas. Implica despedirse radicalmente de cualquier ‘tóxico’ y de todos los alimentos que no contribuyan a la depuración del organismo: fuera tabaco, alcohol, carnes rojas, café, dulces y cualquier hidrato de carbono. Es una dieta extremadamente estricta que precisa ser realizada, como todas pero quizás aún más que otras, bajo supervisión médica especializada, ya que excluye muchos grupos de alimentos. Está indicada sólo como dieta compensatoria de choque y no debería hacerse más de 10 días porque no debemos privar al organismo mucho tiempo de ciertos grupos de alimentos necesarios para su buen funcionamiento. Indicado para pacientes que tienen tendencia a la retención de líquidos y gases abdominales por excesos. No es apropiada para diabéticos, embarazadas, mujeres durante la lactancia, ni personas con desórdenes alimenticios como bulimia y anorexia. Muestra un claro desequilibrio alimenticio, ya que no aporta nutrientes suficientes. La ingesta de alimentos es muy insuficiente.
2. Dieta ‘Shapiro’ & Sarah Jessica Parker
Es un programa dietético centrado en no superar las 1.800 calorías diarias como cifra tope. Toma en consideración las investigaciones centradas en cómo interactúan los alimentos entre ellos y como cada uno de ellos es procesado de manera concreta por nuestro organismo. La premisa de la dieta Shapiro es, por así decirlo, bastante "anticuada". Hoy se sabe que "contar calorías" no es ni mucho menos la clave para adelgazar: muchísimo más importante que el número total de calorías es qué tipo de alimentos conforman esas 1800 calorías. En muchas ocasiones consumiendo muy pocas calorías (incluso menos de 1800) no se pierde peso por cuestiones de "ingeniería" alimentaria como, por ejemplo, que los alimentos hipercalóricos que estamos consumiendo tengan un alto índice glucémico, de tal forma que aunque aporten muy pocas calorías, al aumentar la insulina, favorecen el almacenamiento de grasas. Es una dieta poco aconsejable salvo que se complete con otras variables más allá de contar calorías y se especifique el tipo de nutrientes concretos a través de los que se debe realizar dicho aporte de 1800 calorías. En general, cualquier dieta basada en contar de forma muy estricta calorías u otros parámetros, no resulta muy aconsejable a nivel psicológico, pues puede derivar en un trastorno alimenticio.

3. Dieta macrobiótica & Gwyneth Paltrow Basada en el concepto oriental del yin y el yang, limita el consumo de ciertos alimentos como la carne roja, las aves, los lácteos y la verdura cruda. Por el contrario, hace hincapié en el consumo de cereales completos/integrales, pescado blanco y ciertas algas. ¿El lema? ‘Que el alimento sea tu medicamento’. Quizás el principal pero de esta dieta es que al limitar muchísimo los lácteos puede acabar por derivar en carencia de calcio y en un incremento del riesgo de osteoporosis, sobre todo en el caso de las mujeres (más propensas).
4. Dieta ‘Low Carb’ & Jennifer López
Basada en eliminar casi por completo los hidratos de carbono. Cuando hay sobrepeso u obesidad, una de las medidas clave para favorecer la pérdida de peso es eliminarlos al máximo, una vez alcanzada la fase de mantenimiento conviene ir introduciéndolos poco a poco, en dosis controladas. En todo caso, no resulta conveniente eliminar radicalmente su aporte durante períodos muy prolongados ya que funcionan como "combustible" básico. Eliminarlos del todo durante mucho tiempo puede derivar en falta de energía en incluso afectar a la concentración y al estado de ánimo (bajones anímicos, depresión...). Los hidratos de carbono actúan haciendo que el nivel de azúcar en la sangre aumente, ante lo que el organismo reacciona liberando insulina en el torrente sanguíneo. La insulina funciona "advirtiendo" a las células que hay que absorber el azúcar en sangre y "alertando" a las células grasas de que “no es necesario que liberen grasas”, ya que al tener azúcar en la sangre es ese azúcar el que se puede usar como combustible. Como puede verse, el efecto es doble, por una parte, no se liberan grasas como combustible, y por otra parte, las células absorben el azúcar en sangre, y el exceso de ese azúcar que no se ha utilizado como combustible, pasa por diversos procesos y se termina acumulando como depósitos de grasas. Claro que si no hay sobrepeso y el porcentaje de hidratos se equipara/equilibra con consumo energético diario, esos hidratos funcionan como combustible, portando la energía necesaria para el buen funcionamiento físico y mental.
5. Dieta Hiperproteica & Heidi Klum
En el primer estadio prohibe radicalmente las féculas, la fruta, la verdura y los pasteles y limita la alimentación únicamente a carne magra, pescado y lácteos ligeros. A continuación, se van introduciendo poco a poco verduras hasta alcanzar el peso deseado. Las dietas hiperproteicas han sido concebidas como fórmulas de choque y deben realizarse bajo estricta supervisión médica. Prolongar más de lo debido la primera fase de consumo estricto de proteínas resulta peligroso ya que el organismo entra durante dicha fase en un estado llamado cetosis, que conlleva una pérdida diaria de complementos importantes para el organismo, como sodio, potasio, magnesio, vitaminas, etc. que, de no suplirse con complementos nutricionales (píldoras o compuestos de vitaminas, minerales...), puede derivar en cansancio, fatiga, y otros problemas orgánicos, aunado todo esto al déficit nutricional que, también, se puede producir al disminuir el aporte de verduras y frutas ricos en micronutrientes. Sí resulta una dieta útil-recomendable en pacientes que indudablemente necesitan un aporte extra de proteínas para preservar la masa muscular, como aquellas mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia y los deportistas. 
6. Dieta de la Zona & Demi Moore
La idea es dividir el plato en tres partes: 40 % de glúcidos, 30 % de proteínas y 30 % de lípidos. ¿El objetivo? Mantener estable el nivel del azúcar, evitar los picos de insulina y, por lo tanto, el almacenamiento de grasas. Es una dieta favorable/equilibrada pero, más que para perder peso, para lograr un mantenimiento a largo plazo. Esta distribución de macronutrientes crea mantenimiento de peso, para adelgazar habría que reducir más este porcentaje de lípidos y glúcidos.
7. Dieta ¡todo fibra! & Beyoncé
Consiste en ‘lanzarse’ a las fibras en cuanto se cogen unos centímetros de más con el objetivo de reducir la sensación de hambre (las fibras tienen un gran efecto saciante) y perder peso. ¿Cómo? Consumiendo a ultranza frutas, verduras y cereales completos. La ventaja es que dicha alimentación es sobre todo pobre en grasa. Ahora bien, a la hora de hacer la digestión... Aparece el contra de esta dieta ¡abstenerse los estómagos delicados! Nada aconsejable para personas con tránsito intestinal más acelerado a quienes estas dietas pueden generar diarreas. Por el contrario, puede resultar muy aconsejable para propensos al estreñimiento.
8. ‘Factor World Diet’ & Lady Gaga
Con 5 comidas al día, durante 5 semanas, con 5 alimentos en cada comida y 5 series de entrenamientos diarias. El programa incluye proteínas, pocos glúcidos, un poco de deporte y mucha pasión. No se debería limitar una comida a 5 únicos alimentos, es una fórmula sumamente restrictiva en cuanto a variedad de alimentos. No reeduca al paciente ni favorece unos hábitos saludables a largo plazo: de seguirse durante un período de tiempo prolongado puede favorecer la "obsesividad" e incluso derivar en un trastorno alimenticio.
9. Dieta del Índice Glucémico & Sharon Stone
Clasifica los alimentos por color y en función de su índice glucémico. Bien planteada, liberándola de "obsesiones" y con seguimiento médico, me parece una fórmula bastante adecuada: evita cuestiones como contar las calorías y toma en cuenta el tipo e ingeniería de los alimentos: su carga en azúcar para evitar los aumentos de insulina y el consiguiente almacenamiento de grasas... Bien pautada y adaptada a la medida de cada caso concreto, es una dieta recomendable para un gran número de mujeres y sobre todo en pacientes diabéticas y durante la menopausia.
10. Dieta BIO o Biológica & Madonna
Basada en comer exclusivamente alimentos procedentes de la agricultura biológica (esencialmente de frutas y verduras, cereales integrales, azúcares naturales y pescado). Con un gran aporte extra de semillas de lino. Las frutas proporcionan más de la mitad de la vitamina A y casi toda la vitamina C que necesita el organismo. Es una dieta rica en vegetales y granos enteros, por tanto en general (al primer vistazo) es saludable. Sin embargo, por otro lado, al ser muy estricta en cuanto a la procedencia de los alimentos, requiere ser extremadamente metódica y planificar/pensar demasiado en las comidas: evita la mayoría de restaurantes (es muy difícil comer fuera de casa siguiendo esta dieta, salvo quizás en Los Angeles) por ejemplo, o planificar mucho la compra y los menús por lo que tiene una vertiente poco realista en el mundo-ritmo actual y que puede derivar en una obsesión extrema e incluso un trastorno alimenticio: de hecho existe un trastorno alimenticio específico, relacionado con la obsesión por ingerir sólo alimentos bio llamado Ortorexia.