Cuando recibo un nuevo perfume suelo hacer dos cosas. La primera olerlo. Bueno realmente lo que hago es vaporizarlo a mi alrededor, pasar por la nube que se forma y ver si me gusta. Después intento descifrar las notas de salida y espero un tiempo para observar su permanencia y su desarrollo. En ese impasse veo quien es el nariz. Y, salvo excepciones que también las hay, suelen coincidir los perfumes que me encantan con determinados creadores. También es cierto que hay aromas cuyo nariz es totalmente desconocido y son muy buenos, pero cuando una fragancia viene firmada por determinadas personas es sinónimo de éxito seguro. Por eso no me sorprendí cuando al oler el primer perfume que ha lanzado Carita descubrí que lo firmaba Alberto Morillas. Un genio en su oficio y de lo más cercano en el tête à tête, y lo digo con conocimiento de causa porque he coincido con él en más de una ocasión y lejos de los aires de algunos grandes divos de este oficio, que también los hay, es un personaje muy entrañable. Pero voy al perfume que es lo que interesa. Me ha gustado mucho. Desde el primer momento se aprecia que es un producto de calidad. Hombre, no esperaba menos. Si en 75 años Carita, con una historia plagada de éxitos, no había lanzado un perfume no se iba a arriesgar con “cualquier cosa”. No tenía ninguna necesidad. Por eso, imagino, que a la hora de conquistar el mercado que le faltaba en el terreno de la belleza, el del perfume, había que recurrir a uno de los mejores. Y ha acertado de pleno.
Morillas explica que este eau de parfum es “ante todo, un velo cálido y suave, una caricia de la piel similar a la de la seda. Se me ocurrió utilizar los almizcles blancos que tanto me gustan con ideas florales y empolvadas que evocan sofisticación y feminidad. Por último, quise trabajar con las maderas y acentos modernos para anclar la fragancia en el siglo XXI”. Y de esta mezcla de capullos e infusión de rosa, paradisone, bergamota, violeta, heliotropo, iris, ámbar, vainilla y almizcle está muy bien nace Carita Eau de Parfum que seguro que os va a conquistar a muchas. En cuanto al frasco se inspira en uno de mis indispensables, Fluide de Beauté 14, o sea que es un diseño sencillo de líneas puras que se adorna con varios detalles: un vaporizador en forma de pompón en satén negro que le aporta un toque chic retro; un lazo negro que decora el frasco a modo de envoltorio de regalo y el contraste de esos negros del pompón y el lazo con el color violeta de la fragancia, la transparencia de la botella y el plata del tapón aporta un toque de distinción y elegancia al aparentemente sencillo diseño del envase. (50ml. 75€, 100ml 100€)
P.D. Entre los perfumes que ha creado Alberto Morillas a lo largo de su carrera se encuentran algunos de los más conocidos de Bvlgari, Carolina Herrera, Calvin Klein One, Cartier , DSquared2, Giorgio Armani, Givenchy, Issey Miyake, Kenzo, Lancôme, Lanvin, Loewe, Marc Jacobs, Narciso Rodríguez, Oscar de la Renta, Roberto Cavalli, Rochas, Roger&Gallet, Thierry Mougler, Tommy Hilfiger, Valentino, Versace, Van Cleef&Arpels, Yves Saint Laurent...



















































