NUESTRAS FIRMAS

Mª Eugenia León, John Queras, Alicia Hernández, Itziar Salcedo, Clara Buedo y Juan Luis Cano.

martes, 31 de enero de 2012

Carita Eau de Parfum, aroma a buen gusto


Cuando recibo un nuevo perfume suelo hacer dos cosas. La primera olerlo. Bueno realmente lo que hago es vaporizarlo a mi alrededor, pasar por la nube que se forma y ver si me gusta. Después intento descifrar las notas de salida y espero un tiempo para observar su permanencia y su desarrollo. En ese impasse veo quien es el nariz. Y, salvo excepciones que también las hay, suelen coincidir los perfumes que me encantan con determinados creadores. También es cierto que hay aromas cuyo nariz es totalmente desconocido y son muy buenos, pero cuando una fragancia viene firmada por determinadas personas es sinónimo de éxito seguro. Por eso no me sorprendí cuando al oler el primer perfume que ha lanzado Carita descubrí que lo firmaba Alberto Morillas. Un genio en su oficio y de lo más cercano en el tête à tête, y lo digo con conocimiento de causa porque he coincido con él en más de una ocasión y lejos de los aires de algunos grandes divos de este oficio, que también los hay, es un personaje muy entrañable. Pero voy al perfume que es lo que interesa. Me ha gustado mucho. Desde el primer momento se aprecia que es un producto de calidad. Hombre, no esperaba menos. Si en 75 años Carita, con una historia plagada de éxitos, no había lanzado un perfume no se iba a arriesgar con “cualquier cosa”. No tenía ninguna necesidad. Por eso, imagino, que a la hora de conquistar el mercado que le faltaba en el terreno de la belleza, el del perfume, había que recurrir a uno de los mejores. Y ha acertado de pleno. 
Morillas explica que este eau de parfum es “ante todo, un velo cálido y suave, una caricia de la piel similar a la de la seda. Se me ocurrió utilizar los almizcles blancos que tanto me gustan con ideas florales y empolvadas que evocan sofisticación y feminidad. Por último, quise trabajar con las maderas y acentos modernos para anclar la fragancia en el siglo XXI”. Y de esta mezcla de capullos e infusión de rosa, paradisone, bergamota, violeta, heliotropo, iris, ámbar, vainilla y almizcle está muy bien nace Carita Eau de Parfum que seguro que os va a conquistar a muchas. En cuanto al frasco se inspira en uno de mis indispensables, Fluide de Beauté 14, o sea que es un diseño sencillo de líneas puras que se adorna con varios detalles: un vaporizador en forma de pompón en satén negro que le aporta un toque chic retro; un lazo negro que decora el frasco a modo de envoltorio de regalo y el contraste de esos negros del pompón y el lazo con el color violeta de la fragancia, la transparencia de la botella y el plata del tapón aporta un toque de distinción y elegancia al aparentemente sencillo diseño del envase. (50ml. 75€, 100ml 100€)

P.D. Entre los perfumes que ha creado Alberto Morillas a lo largo de su carrera se encuentran algunos de los más conocidos de Bvlgari, Carolina Herrera, Calvin Klein One, Cartier , DSquared2, Giorgio Armani, Givenchy, Issey Miyake, Kenzo, Lancôme, Lanvin, Loewe, Marc Jacobs, Narciso Rodríguez, Oscar de la Renta, Roberto Cavalli, Rochas, Roger&Gallet, Thierry Mougler, Tommy Hilfiger, Valentino, Versace, Van Cleef&Arpels, Yves Saint Laurent...

lunes, 30 de enero de 2012

MIRANDO POR MIS UÑAS

El crack del 29, esa crisis bursátil iniciada en Wall Street (de que me suena todo esto), que dio origen a la Gran Depresión, al hambre y desempleo de millones de occidentales (a uno y otro lado del charco Atlántico) y condujo a la Segunda Guerra Mundial, tuvo consecuencias devastadoras, cruentas e inhumanas. Sin embargo, hubo un detalle, un pequeño beneficiario de tanto desastre, que nadie había imaginado. Un dato que siempre nos ha llamado la atención a todos los que nos dedicamos a este mundo de la imagen: la venta de rojos de labios (rojos, rojos, muy rojos), aumentó de manera inesperada. No se sabe muy bien el porqué del fenómeno, quizás se debió a la necesidad de miles de mujeres de sentirse atractivas y deseadas en un mundo corroído por la guerra, el paro y la desesperación; quizás ese gesto de unos labios maquillados sin discreción era un gesto de protesta, de reafirmación, de reivindicación. Quizás, el color rojo en los labios se convirtió en la única arma de que disponían las mujeres de la época de seguir siendo femeninas en una sociedad que exigía sacrificios y fortaleza, en el que la vanidad era un pecado imperdonable. O quizás es que la necesidad de sentirse guapa no se pierde ni en las circunstancias más extremas. No lo sé. Lo que sí sé es que en estos momentos, con esta crisis en doble uve, que parece una montaña rusa llena de bucles y requetebucles y en la que intentan que nos invada el espíritu del “sálvese quien pueda”, se está produciendo un fenómeno similar al de las rojos de labios del 29, pero está vez tiene como protagonistas las uñas. (¿Será que por necesidad e intuición tendemos a afilarlas para defendernos de los mercados, la especulación financiera y las primas de riesgo?). La cosa es que el universo de las lacas de uñas, de las manicuras y pedicuras y de los llamados Nails Bars, no para de crecer.
Vamos que miramos mucho más por nuestras uñas en el 2012 que lo que lo hacíamos en el 2008, y eso que en el 2008 nadie acertó a vaticinar la que se nos venía encima, ni el BCE, ni el FMI, ni ninguno de estos señores que ya ocupaban grandes puestos financieros y que ahora nos dan lecciones, con las garras afiladas y las uñas como puñales, de cómo tenemos que salir de una situación, en la que ellos mismos nos metieron, a base de arañar nuestros derechos y nuestras nóminas. Mientras los sociólogos explican el fenómeno, los políticos aplican los recortes y los mercados especulan y especulan, las mujeres nos hacemos más manicuras y miramos por nuestras uñas casi tanto como por nuestra economía. Nos las maquillamos con tonos hasta hace unos años insólitos (fosforitos, metalizados, incluso con efectos especiales) y buscamos lacas y técnicas cada vez más brillantes y duraderas. No hay más que echar un vistazo a la prensa femenina para darse cuenta de lo que digo, no hay revista que se precie que no incluya en sus páginas alguna mención a las nuevas manicuras. Y yo acabo de descubrir una de la mano de Tatiana Álvarez, técnica de Bio Sculpture en Twenty Nails (Avda. de Menéndez Pelayo, 53. Tel. 914 093 834. Madrid).
Incluida dentro de lo que se llaman las manicuras permanentes (esas que te duran entre 15 y 20 días impecables) se diferencian de la archiconocida Shellac, en que sus componentes son orgánicos en un 50%; en que no es una laca líquida, sino un gel-crema; en que no solo sirve para pintar la uña, sino que la recupera (si es que tiene algún problema de base: fragilidad, deshidratación, mordidas…), la esculpe y la fortalece; en que en ningún momento la uña propia sufre ningún deterioro ni es necesario limar su superficie….¡Y lo mejor!, en que a los 15 días, escojas el tono que escojas, te la puedes retocar tú misma porque cada uno de los tonos permanentes (nada menos que 140 aunque a España hayan llegado menos de 30) tiene su complementario efímero, con exactamente el mismo color. En boca de Tatiana “es la manicura permanente más sana para la uña que he manejado”. 
También me comentó que el secreto de una buena manicura no sólo está en acondicionar la uña con la base adecuada, “sino en eliminar con delicadeza y precisión todos los pellejitos, esquinitas y sobrantes que circundan la uña, para evitar que el esmalte salte al menor choque con una superficie; en no reblandecer ni la uña ni cutícula en exceso (aquello de meterla en agua) y en aplicar cada laca con el protocolo que marca el fabricante”. Por cierto, algo que hacemos fatal todas las mujeres al maquillarnos las uñas a domicilio es colocar el frasco alejado de su objetivo (la uña); lo suyo es poner el bote lo más cerca posible para evitar el transito del pincel entre la boca de la laca y la uña. Al parecer, en el camino, el producto se espesa más de la cuenta, rinde menos y se agarra peor. Cercanía, en este menester, es sinónimo de duración. La manicura permanente Bio Sculpture cuesta 37 euros. Yo aún no he tenido que arañar a nadie, pero si noto mis uñas más fuertes, que más vale prevenir.

viernes, 27 de enero de 2012

VARIOS PENSAMIENTOS DE PENSAR

Hay términos que se quedan instalados en el lenguaje coloquial y ya no hay quien los saque de ahí, llevando como llevan una gran carga de falsedad. En el mundo relacionado con la Belleza pasa también. Analicemos, por ejemplo, el término “Truco”. Lo hemos podido oír mil veces: “Hay un truco muy bueno para estar más guapa o me han dicho un truco para que no te salga más vello en el bigote…” Pues, señoras y señores, un truco es un truco. Un truco lleva implícita la falsedad en sí mismo. Los magos hacen trucos porque nos engañan y nos hacen creer lo que no es, así que no nos enfademos si cuando lo ponemos en práctica el resultado no es el que esperábamos.

- Hola, muy buenas, que mire, que vengo a reclamar, porque vine la semana pasada a por unos apios, que me dijeron que haciendo un puré y mezclándolo con pegamento Imedio y aplicándolo sobre el labio de arriba, al tirar desaparecía el bigote para siempre. 
- ¿Y a mí que me cuenta, señora? 
- Pues que mire, que lo que me ha desaparecido ha sido el propio labio y parece que me estoy riendo todo el rato. Como se han quedado los dientes superiores al descubierto… Una vergüenza, vamos. 
- Ya, pero es que esto es una frutería-verdulería. 
- Por eso, es que compre aquí el apio. 
- ¿Y por qué no va usted a la papelería donde compró el pegamento? Ya he ido y me han mandado a cascarla. 
- Pues una pena, sí. 
- Es que el truco me lo dijo una señora aquí, mientras esperaba la cola para comprar unas “mondarinas”. 
- Serían unas mandarinas. 
- Pues serían

Queda pues demostrado lo que decía arriba. Continuemos ahora con las estupideces humanas. Resulta que leo en una publicación de leer que el “European Journal of Clinical Nutrition” ha publicado el resultado de un estudio que asegura que el consumo de alcohol provoca obesidad abdominal ¡Manda cojones que hayan tenido que utilizar recursos (tiempo, dinero, personal, espacio…) para llegar a esa científica conclusión! Que hubieran “preguntao”. Si uno va por la calle y ve a un señor delgadito pero con barriga y le pregunta “¿Oiga y esa barriga?” Va a ver como le responde: “De la cerveza”. O ¿quién no tiene un pariente un poco borrachín que responde a ese fenotipo? Pues hale, ya te has ahorrado el estudio. Pero no, van y lo hacen. Ahora habrá quien diga que este comentario no tiene que ver con la belleza y este es un blog de belleza. Pues no sean tan listos, listos, que son unos listos, que sí que tiene que ver ¿O es que lo del vientre plano no es una preocupación estética? Ahora, ya les digo yo que tengo una amiga que bebe como una descosida y tiene la barriga como una tabla. Yo no se dónde lo echa, la cabrona. Otro estudio que viene en esa misma publicación de leer dice que dormir poco aumenta el riesgo de ser obeso ¡Nos ha jodido! Si no estás en la cama a las cuatro de la madrugada puede que estés de juerga, poniéndote ciego a whisky y ya han visto el resultado del anterior estudio. Aunque también puede ser que estés en casa desvelado y lo normal en estos casos es hacer viajecitos a la nevera. El resultado final es que en cualquiera de las dos posibilidades corres el riesgo de coger unos kilitos. Todos, menos mi amiga, ya saben. A lo que voy es a que leyendo estudios de esos lo único que se me viene a la cabeza es que “dinero no habrá, pero pa tontás”.

jueves, 26 de enero de 2012

Mi experiencia con la moxitoterapia

Ya sé que las listas de propósitos de año nuevo normalmente son como los programas electorales que si no se cumplen, que es lo que suele ocurrir tanto con este tipo de listas como con esa clase de programas, no pasa nada. Es más, lo normal es que no se cumplan porque tanto unas como otros se hacen para calmar conciencias, en unos casos la propia y en otros las ajenas. En fin, que yo, una vez más, he hecho una de esas listitas, es larga, muy larga pero no os la voy a desvelar entera para no aburrir al personal y para no escuchar reproches a lo largo del año por promesas incumplidas. Que una es muy sentida, no como esos señores tan serios que una vez que llegan al poder no se acuerdan del por qué del éxito. A lo que iba. Entre ese listado interminable (lo mejor es poner muchas cosas porque así seguro que alguna cumples y te sientes mejor) se encontraban dos promesas a mí misma: mimarme más y conseguir que no me afecten tanto las insustancialidades (vaya palabro) de la vida, vamos ser un poquito más zen. Y a día de hoy y estamos a 24 de enero he empezado a cumplir mi palabra. Si sigo así igual a mediados de marzo me he pulido la lista y entro en el Guinness. Para empezar, la semana pasada, además de otras cosas, dediqué dos mañanas enteras a cuidar mi cuerpo y mi rostro, con dos masajitos estupendos. Y claro eso me hace sentirme más zen (y a cualquiera, ¿verdad?) porque salgo tan relajada de la cabina que si me hablan de la prima de riesgo me dan ganas de comprarle un regalo, es tan maja ella que siempre está pendiente de nosotros. Eso es una prima y no la que tengo yo en Murcia que ni se preocupa de los cumpleaños ni de na. Como he comprobado que una cosa lleva a la otra he decidido que lo de mimarme va a tener que ser muy seguido no vaya a ser que deje de estar zen y tire por la borda dos propósitos. Sigo que me pierdo. 
El comienzo de la semana me llevó hasta Mirache, en Corazón de María, 72 (Madrid) y ahí ya cumplí otro de mis propósitos para este 2012: Hacer caso al GPS. Fui obediente con esa señora que te da órdenes todo el rato y la verdad es que llegué fenomenal. Una vez allí tenía que elegir entre tratamiento facial o corporal. Me decidí por el segundo porque dos días más tarde tenía concertado un tratamiento de rostro del que ya os hablaré en otro post. La idea era probar la Moxitoterapia. ¿La moxiqué? Os cuento. La teoría dice que la moxitoterapia es una antigua terapia japonesa de estimulación mediante calor que agrupa los principios de cauterización por calor o moxibustión y que se combina con técnicas de masaje y de presión sobre los puntos energéticos del cuerpo humano. Esta técnica se realiza como sesión única o como sesión complementaria a los tratamientos faciales y corporales en los salones luxury style de Mirache. En Japón, por lo visto, es una técnica muy conocida y el protagonismo lo tiene una varilla de incienso llamada moxa que se encuentra dentro de una especie de bolígrafo de acero con orificios por donde se desprende calor y el aroma de las hierbas aromáticas. 
Cada varilla está elaborada manualmente por ancianas japonesas con 12 plantas como el pino, que es estimulador; la equinácea, que potencia el sistema inmunológico; el níspero japonés, el olivo, la artemisa, la pasiflora,... Cada planta, hierba o árbol tiene propiedades calóricas y radiaciones diferentes sobre el cuerpo. Este este calor combinado con la terapia de presión digital y la del masaje sintetiza las ventajas de varias terapias orientales: el masaje (trabajo mediante la manipulación manual, para mejorar la circulación sanguínea y linfática) y el shiatsu (actuación, con presiones con los dedos, sobre puntos concretos siguiendo los canales de energía del cuerpo). Como me explicó Ana, la especialista que se ocupó de mí en Mirache, nuestros cuerpos poseen una capacidad natural de autocuración, pero cuando el desequilibrio de las funciones del cuerpo es acusado esa capacidad de autocuración se ve menguada y actúa deficientemente. Con la  moxitoterapia se aporta energía capaz de dar fuerza a las células del cuerpo humano.  
Yo probé la moxitoterapia corporal. Ana comenzó poniéndome dos piedras calientes sobre el cuerpo, una sobre el plexo solar y otra sobre el estómago y después de encender el incienso con su velita correspondiente comenzó a pasarme la moxa por la planta del pie deteniéndose en los hasta la parte superior de la cabeza, deteniéndose en cada zona energética y pasando la varilla aplicadora lentamente. Es una técnica perfecta para eliminar los dolores de la musculatura gracias al calor que desprende la varilla y a las plantas milenarias. También se utiliza para mejorar la retención de líquidos y reafirmar la piel. Ana me comentó que en el caso del cuerpo en lugar de una varilla de incienso se emplean dos, en sus respectivos “bolígrafos”. Después de probarlo os puedo decir varias cosas: El paso de la moxa por todo el cuerpo es muy relajante aunque en algunas zonas notaba cosquillas, bastante soportables, relaja mucho, el calor que desprende es muy placentero y la verdad es que yo salí de allí por un lado mucho más zen de lo que había entrado y por otro con las pilas cargadas. Vamos con energía pero relajada. Un gustazo.
Los precios son:
- Sesión completa corporal y facial con moxitoterapia: 107,10 € (90 minutos)
- Tratamiento Facial + moxitoterapia: 64,70 € (60 minutos)
- Tratamiento Corporal + moxitoterapia: 75,30 € (60 minutos)

miércoles, 25 de enero de 2012

Noir G de Guerlain, una lujosa máscara de pestañas recargable

Raro es el día que no se lanza un nuevo cosmético. Y no, no exagero nada. Entre cremas, perfumes, productos de maquillaje, champús y demás familia potinguil el mundo de la belleza se parece cada día más al universo tecnológico. Lo que hoy es novedad mañana está obsoleto. Para ser sincera debo decir que de cada cien supuestas novedades, cincuenta, por ser benévola, no lo son, son variaciones marketinianas del mismo tema: léase la quincuagésima versión estival de un perfume o la decimosexta crema con baba de caracol por poner un par de ejemplos. De las otras cincuenta, la mitad te dejan fría porque aportan poquito a lo que ya hay ("es la misma crema solo que ahora le hemos quitado los parabenos" o "es la misma laca de uñas que ya existía pero ahora sacamos la versión mate") pues muy bien todo, oiga, pero vamos innovación lo que se dice innovación pues tampoco. Y de lo poquito que nos va quedando algunos lanzamientos me impactan más por su diseño que por lo que albergan en su interior; otros por lo contrario y los menos por las dos cosas. En este sentido mi último descubrimiento ha llegado de la mano de Guerlain y su nueva máscara de pestañas: Noir G.
¿Y qué tiene de nuevo esta máscara de pestañas? Varias cosas. Para empezar su diseño es una auténtica joya. Y no es una frase hecha, no. El diseño es del joyero Lorenz Baümer. El mismo que en su día, hace tres años, se inventó Rouge G, una barra de labios con espejo oculto que sólo en España superó el millón de euros en ventas en 2010. Vamos un exitazo. Ahora le ha llegado el turno a la máscara de pestañas y el diseño es el mismo (o sea una preciosidad) pero con una gran diferencia: es recargable. Y esto si que es innovación y la verdad, no sé cómo no se le había ocurrido a nadie hasta ahora porque darte el lujazo de comprarte esta máscara y tener que deshacerte de ella una vez que se ha acabado el producto es una pena. A mí este detalle me ha encantado y seguro que el resto de marcas toma nota del gesto y de ese modo ganamos todos: el medio ambiente (porque reciclamos el envase) y nuestra economía porque la máscara cuesta 48€ y el recambio 26 €.
Ah, otro de los detallitos que me ha gustado de Noir G es su delicado aroma (claro que en el arte de los perfumes Guerlain es especialista, no me digáis que no os encanta el perfume de "Les Meteorites"). En cuanto a la máscara en sí incorpora pigmentos Ultra Black de nueva generación (más negros y más brillantes) lo que hace que las pestañas se vistan de negro intenso al tiempo que se ven más largas, espesas y rizadas. Conclusión, muy recomendable. 

martes, 24 de enero de 2012

PIP, las siglas del miedo. Carta abierta de una cirujana plástica

Los fraudes en cirugía plástica y medicina estética no son nuevos, pero hoy por hoy alcanzan a muchas más personas que cuando estás técnicas eran más elitistas. La democratización ha traído consigo que muchos hombres y mujeres hayan podido sentirse mejor con su imagen, pero también que algunos desaprensivos intenten hacer más negocio a costa de la salud. Los implantes mamarios PIP han conmocionado el mundo de la cirugía plástica, reparadora y estética. Son muchos los profesionales que alertan de las prácticas fraudulentas, pero las 10.000 mujeres españolas que se estima que llevan estos implantes viven momentos de angustia. A ellas va dirigida esta carta de la doctora Castro, cirujana plástica, reparadora y estética, que además de sus consejos profesionales ofrece a todas aquellas afectadas por este problema un descuento de un 50% de sus honorarios para aquellas que quieran recambiarse las prótesis y la Seguridad Social no se haga cargo de su operación. Os dejo con su carta.
Carta abierta de una Cirujana Plástica
"El pasado marzo saltó la primera alarma: los implantes de la casa PIP empezaban a dar problemas: baja calidad, roturas frecuentes, gel de silicona no autorizado, posibles consecuencias sobre la salud por determinar, etc. Desde ese día muchas mujeres afrontan el futuro con incertidumbre y preocupación.
Muchas como tú, cambiaron la ilusión por el miedo y la duda, preguntándose si es realmente necesario someterse de nuevo a una intervención para retirar esos implantes y sustituirlos por otros. Y también como tú, se preguntan : ¿Qué hice mal? o ¿Por qué he tenido tan mala suerte?
Tuviste muchas dudas antes de la intervención, preguntándote probablemente si hacías bien, si no te estabas arriesgando a tener un problema más adelante, si habías elegido al profesional más adecuado, si no te estarías complicando la vida por el deseo de verte mejor. Además, esta decisión suponía invertir una cantidad de dinero importante en el proceso. Finalmente tomaste tu decisión y el resultado te satisfizo. Te veías mejor cada día, te encontrabas bien, y empezabas a disfrutar del resultado cuando surgió la noticia. ¿Y ahora qué?
Ni siquiera la respuesta a esa pregunta está muy clara. Los datos sobre los efectos de este gel no autorizado en el tejido mamario no son concluyentes. Sin embargo, hay una cosa que parece segura: son implantes que se rompen antes que los de mejor calidad, y además el gel de silicona que los rellena no está autorizado para su uso médico. Así que te pregunto, ¿de verdad quieres asumir el riesgo de que esos implantes se rompan¿Sabes que retirar un implante roto es más complicado que si no lo está?
Cuando las prótesis se rompen la silicona entra en contacto con el cuerpo y resulta más difícil de retirar en su totalidad. ¿Cómo se comporta un gel de silicona de una calidad tan baja que ni siquiera está autorizado para su uso médico?
Como cirujana plástica y como mujer, yo solo puedo recomendarte una cosa: actúa cuanto antes, sin urgencia pero sin dejadez. En cuanto esos implantes ya no estén en tu cuerpo, y sobre todo si están intactos, tendrás un problema menos del que preocuparte.
Sí, es cierto que has sido víctima de un fraude. Igual que tu cirujano. Es cierto que falló el control sobre este producto. Y también es cierto que para evitar riesgos, tendrás que volver al quirófano y gastar dinero. Y que no entiendes por qué te toca asumir todo esto, cuando tú hiciste las cosas correctamente: tu cirujano plástico es un especialista con su titulación en regla, te operaste en un hospital con todos los medios (incluso UVI por si surgía alguna complicación), con un buen anestesista, cumpliste todas las órdenes postoperatorias de forma escrupulosa, cuidaste las cicatrices, elegiste implantes de gel cohesivo de silicona (el material más seguro, que se utiliza incluso en reconstrucción mamaria). Y todo fue bien.
No había forma de evitar lo que te ha pasado. Los implantes PIP tenían su certificación europea y no todas habían sido fabricadas con ese gel. Algunas llevaban un gel autorizado. El problema es saber cuáles. ¿En qué lotes se cometió el fraude? Imposible saberlo.
Tal vez la única pista de la baja calidad de estos implantes PIP te la podía haber dado el precio, bastante inferior a los implantes de alta gama (unos 500€ el par frente a 1500€). Pero es posible que eso no lo supieras si nadie te lo dice. Y aun siendo efectivamente de una calidad inferior, no tenía por qué haberse cometido un fraude .
La diferencia en cuanto a la calidad de los implantes se manifiesta en el grosor y granulado de la cubierta, haciendo a los implantes de mejor calidad más resistentes a la rotura y con menor índice de contractura capsular; y el tipo de gel de silicona del interior, siendo esté el responsable final de la forma y tacto de los implantes según su cohesividad. Estás cubiertas más resistentes no dejan que trasude silicona a su través y la más alta cohesividad del gel hace que este sea más seguro, ya que aún en el caso de rotura, no migra y es fácil de retirar. Porque es cierto que aún los mejores implantes se pueden romper, pero sin riesgo para la salud y con una empresa responsable detrás que los garantiza de por vida en estos casos.
Es por esto que algunos cirujanos plásticos como yo, no hemos usado jamás implantes PIP. Porque preferimos lo mejor para nuestras pacientes. Esto nos asegura buenos resultados y mucha tranquilidad con respecto al futuro.
No sigas dudando. Es mejor prevenir que lamentar. Busca un buen cirujano (puedes confiar en el tuyo que no es responsable de esta situación), y colócate unos implantes de calidad. Volverás a disfrutar del resultado en seguida. Para reclamar siempre habrá tiempo. Lo primero es proteger la salud."

Dra. Mª José Castro Veiga
Especialista en Cirugía Plástica Estética y Reparadora. www.doctoracastro.es

lunes, 23 de enero de 2012

#CELULITEST, ¿SIRVEN PARA ALGO LOS ANTICELULÍTICOS?

No es fácil convivir con la celulitis, incluso hay quien dice que las acumulaciones de grasa localizada (que no la grasa bien distribuida o la obesidad generalizada) son inherentes a la condición femenina. Vamos, que naces mujer y antes o después hace su aparición estelar la piel de naranja. Aunque esto no es del todo cierto, porque también dicen los expertos que las asiáticas esquivan el problema en un porcentaje que invierte al de las féminas occidentales. Vamos, que nosotras la padecemos en un 96-98% de los casos y ellas, en un 2-4%. Como lo de volver a nacer con los ojos rasgados y su genética anticelulitis es imposible, lo único que nos queda a las que tenemos los ojos redondeados es combatirla o asumirla. Lo de asumirla lo tenemos complicado, porque la publicidad, el cine y la TV de este mundo occidental está plagado de modelos y clichés femeninos escuálidos, casi espirituales, de siluetas perfectas y espectaculares que lucen un culo imponente, sin un gramo de nada, tapaditos con una braguita monísima, un bikini mínimo o unos vestidos confeccionados para las medidas de Barbie. Nos han inoculado el virus de la delgadez, del cuerpo perfecto y hacemos lo que sea para alcanzar, o al menos emular, esos cuerpos de anuncio que si son de este mundo, o se privan de todo para mantenerse o están retocados por arte y magia del photoshop, porque como rezaba el slogan de una campaña de autoestima femenina lanzada hace más de una década por The Body Shophay más de 3.5 millones de mujeres en el mundo y solo 8 son perfectas”. El resto o somos bajitas o muy altas o tenemos flaccidez o estrías o poco culo o mucho o poco pecho o mucho... O celulitis… ¡Ay la celulitis, qué cruz! Yo, confieso, que estoy infectada sin remisión por la necesidad de no portar en mis nalgas, muslos, vientre, caderas y glúteos más adipocitos que los justos y necesarios que mi organismo precisa. Vamos, que llevo toda la vida peleándome, en mi caso, con las cartucheras. Creo que fui de las primeras adolescentes que me masajeaba día y noche con el guante anticelulítico de Elancyl, ejercía la tarea con tanto ahínco que me ponía los muslos como berenjenas. Y nada. Luego, por mi profesión, he tenido la oportunidad de probar todos los tratamientos habidos y por haber, desde las vendas frías, a las envolturas de algas, la radiofrecuencia, vacumterapia, electroestimulación y todo lo que prometía, y promete, ayudarme en mi cometido, cremas anticelulíticas, ampollas, comprimidos,  mallas mágicas Lytess... 

He seguido los protocolos como mandan los fabricantes y mi conclusión es muy sencilla: los tratamientos de instituto funcionan si se personalizan, se combinan varias tecnologías (no hay ninguna "máquina milagro") y se sigue estrictamente una periodicidad en recibir las sesiones y todo ello se complementa con una dieta sana, la presencia de ejercicio (también constante) y la moderación en aquello de tomarse unas copas o unos dulces. Las cremas anticelulíticas (o los tejidos inteligentes que dicen llevar activos antigrasa entre sus hilos) son un simple complemento epidérmico. Me explico, a mí no me han reducido ni un centímetro de grasa por sí solas; eso sí, con algunas he notado una mejora en la calidad de mi piel, que se muestra más firme e hidratada, pero nada más. Lo de perder dos tallas, o hasta 2,5 cm en 15 días, nunca me ha ocurrido. Y siento decirlo porque nada me gustaría más que me ocurriera, vaya chollo. Supongo que los calvos también bailarían por alegrías si el uso de una loción les devolviera la frondosa cabellera de la niñez. Pero, de momento, ni lo uno, ni lo otro. 
Diez, de las dieciséis universitarias dispuestas a participar en #celulitest,
 nuestro experimento anticelulítico
Como puede que mis adipocitos sean más rebeldes de lo habitual y dado que nos aproximamos a una época del año en la que la venta de los milagrosos anticelulíticos alcanza su mayor apogeo, he puesto en marcha un experimento pionero, en el que mi incredulidad y yo nos quedamos al margen, con la inestimable ayuda de 16 universitarias deseosas de dominar sus acúmulos grasos y su abnegada entrega a la causa. Es algo así como el primer Reality Show Cosmético en directo, porque gracias a la directora de este blog, Mª Eugenia León, y las nuevas tecnologías, concretamente el Twitter, todos podremos seguir día a día las sensaciones y resultados que mis 16 chicas, entre los 23 y las 27 años (más o menos) consiguen aplicándose o ingiriendo el anticelulítico que la suerte les ha puesto en las manos, siguiendo escrupulosamente las instrucciones del fabricante para que nadie objete que no hay constancia y tesón en el empeño, y, por supuesto, durante los días que en los envases señalan que se consiguen resultados visibles. En el estudio entran todo tipo de anticelulíticos, desde los que se acompañan con un masajeador, hasta los que se dirigen solo al vientre, los bebibles o en pastillas y, como no, los que prometen cosas tan milagrosas como que se pierden hasta 1,7 cm. en dos semanas. La experiencia empieza hoy… si quieres seguirla puedes hacerlo en este blog, en Twitter siguiendo la cuentas @bellezaenvena o @celulitest o bien el hashtag #celulitest y en la página del blog en Facebook. Quien sabe, igual alguna alcanza el nirvana anticelulítico. El veredicto final, en tres semanas. Será interesante

viernes, 20 de enero de 2012

LECCIÓN 53: MUCHO OJITO CON LOS HÁBITOS SALUDABLES

Los que estamos rondando la cuarentena hacemos las cosas sin razonar. Un buen día y sin previo aviso nos da por cuidarnos (en toda la extensión de la palabra) y cambiamos nuestras perniciosas rutinas por otras más “sanas”, sin pensar en las consecuencias ni a quienes afectarán. Por ejemplo, Otis, el mítico fabricante e instalador de ascensores y escaleras mecánicas no vive sus mejores días. Dicen los entendidos en macroeconomía que la culpa es de la crisis del ladrillo: se construyen menos edificios y se necesitan menos ascensores. Pero los verdaderos responsables de esta caída libre a la planta baja de la empresa neoyorquina son los dietistas, nutricionistas y entrenadores personales que recomiendan sustituir el ascensor por las escaleras. “Subiendo por las escaleras quemarás no sé cuántas calorías y fortalecerás los glúteos, los gemelos...”, aseguran los entendidos en la materia. Vale, muy bien, pero ¿alguien se ha parado un segundo a pensar en cómo esto perjudica a los trabajadores de Otis
Lo mismo está pasando con los fabricantes de coches. Nos han convencido para que vayamos caminando a todas partes y, como no podía ser de otra manera, la venta de coches ha caído a niveles de 1993. Bueno, para ser sinceros, los coches de lujo se han disparado, pero no porque los ricos sean vagos. Es porque tienen a otros que andan por ellos.
Otra de las sugerencias de los gurús de “lo saludable” es eliminar de la dieta los donuts, las palmeras de chocolate y otras delicias de bollería industrial, todas ellas verdaderos himnos a las grasas trans o Trans Fatty Acids, como gustan de decir los anglosajones, por una pieza de fruta. Completamente de acuerdo. Pero, si todos les hiciéramos caso, ¿de qué iban a vivir las compañías dedicadas a la bollería? ¿Y Eva Arguiñano? ¿Panrico en suspensión de pagos? No quiero ni imaginármelo. Y, en cualquier caso, ¿tiene algún sentido llegar a los 100 años sin haberte metido, por lo menos una vez en la vida, un delicioso atracón de donettes? Yo creo que no.
 Y que manía les ha dado con las refrescos carbonatados. Que si el gas hincha, que si ensucian los dientes, que si la cafeína puede crear adicción y provocar cambios en la conducta. Lo mejor es sustituir este tipo de bebidas por zumos naturales. ¿Y con qué quieren que me tome yo los cubatas? ¿Con zumo de pomelo? Además, el señor Kent, el presidente de Coca-Cola, tendrá que comprarse otro yate que el pobre no pega ojo desde que le han dicho que el jefazo de Pepsi acaba de hacerse con uno que tiene el doble de eslora que el suyo. El clásico entre clásicos, el que no falla nunca es el tabaco. Vas al podólogo porque tienes una uña encarnada y lo primero que te dice es que dejes de fumar. Si ya sé que la nicotina y el alquitrán son malísimos para la salud, pero digo yo que Philips Morris también tendrá que comer, ¿no? Pues eso, que cuidarse está muy bien, pero con moderación, que muchas familias dependen de nuestros vicios y costumbres licenciosas.

John Queras recomienda:

-Bálsamo reparador de labios y nariz MedPlus de Blistex: perfecto para esta época del año en que, de tanto sonarnos, llevamos la nariz en carne viva. La lanolina, el eucalipto y el mentol calman, refrescan y rehidratan. A la venta en farmacias y perfumerías. Cuesta 4,30 €

-Jabón Sólido Gentleman de Sabon: acabo de descubrir esta marca y ya soy muy fan. Me gusta todo, desde sus fórmulas no grasas de rápida absorción hasta su packaging vintage. De momento solo están en Barcelona (C/ Valencia, 260), pero este año abrirán boutique también en Madrid. Cuesta 6,50 €

-Gel Multifunciones de Nuxe Men: vale para todo. Las hojas de baobab y el ácido hialurónico aseguran una hidratación duradera y el extracto de roble y la madera de sándalo tienen porpiedades calmantes. Además, energiza y matifica. Cuesta 19,90 €.

-Champú Nordic Wood de Philip B: un lujazo para la ducha. Revigoriza cuerpo y mente gracias a las esencias más estimulantes de los bosques escandinavos. Con extractos botánicos puros de los abetos noruego y balsámico, madera de cedro y aceite de eucalipto. Cuesta 44 € / 350 ml. 

jueves, 19 de enero de 2012

Maquillaje impecable con Mister Perfect de Givenchy

Hace unos años Bourjois lanzó Express Eye Make-Up Corrector. El formato era el de una mini máscara de pestañas pero en su interior escondía el complemento perfecto al “rimmel”. Un corrector para borrar los pequeños “desaguisados” que a veces nos ocurren a todas a la hora de maquillarnos. ¿Quién no se ha manchado alguna vez el párpado con máscara después de haber conseguido sombrear perfectamente los ojos? Pues este producto servía para corregir eso, era una especie de borrador mágico. ¿Y por qué os cuento esto? Porque la semana pasada entre las novedades de Givenchy para esta temporada me encontré con el séptimo integrante de la familia Mister: Mister Perfect. Fue ver para qué servía y acordarme de aquel Express Eye Make-Up Corrector de Bourjois. Pero al abrirlo y ver su diseño también me vinieron a la cabeza otros correctores, concretamente los de esmalte de uñas de Essence y de Kiko. ¿Por qué? Porque Mister Perfect también incluye, como esos, minas de recambio. Y hasta aquí... las similitudes porque Mister Perfect y los anteriormente citados son muy diferentes. Para empezar sirven para cosas distintas. Unos para corregir las manicuras imperfectas y el otro para los pequeños ”desastres” con la máscara de pestañas, el perfilador de ojos o la barra de labios. O sea que es más completo que el de Bourjois, que es con el que lo podríamos comparar, ya que el último lanzamiento de Givenchy además de servir para borrar esos toques de máscara que se han corrido, también se emplea para corregir los trazos de perfilador o de labial que se deslizan a zonas a las que no deberían “migrar”. Además mientras que los correctores de uñas son para emplear en casita con el de Givenchy dan ganas de cometer fallos adrede cuando te maquillas delante de las amigas solo para sacarlo y que lo vean, ya que su diseño negro, laqueado y con el reborde plateado es muy elegante.
Pero como no sólo de diseño viven los cosméticos, aunque algunos sí, y lo importante está dentro a partir de ahora los retoques entran en una nueva era ya que con este nuevo producto se consigue un resultado sin defectos en un pispás, incluso con los maquillajes resistentes al agua. Yo al menos creo que sólo lo voy a sacar del bolso para maquillarme en casa y así va a vivir el pobre Mister Perfect: del bolso al baño y del baño al bolso.
Y después de esta parrafada voy a centrarme en sus características. Se trata de una lápiz desmaquillante inmediato con una fórmula acuosa que elimina las imperfecciones del maquillaje y que se tolera perfectamente por la piel sensible del contorno de los ojos y de los labios. Puede emplearse sobre cualquier textura, incluso en las resistentes al agua. Además Mister Perfect está dotado de cuatro minas intercambiables que se encuentran en un compartimento, protegidas de la contaminación lo que permite un empleo duradero y optimizado del producto. En cuanto se coloca cada mina para ser utilizada se impregna con la loción desmaquillante por capilaridad en pocos segundos. Tienen las puntas redondas y biseladas lo que permite corregir el maquillaje con gran precisión. Según su creador, Nicolas Degennes lo mejor es utilizar una mina para cada función: una para retocar los ojos, otra los labios,...
Yo ya estoy encantada con Mister Perfect, el séptimo integrante de una estupenda familia de productos de la que me gustaría destacar Mister Eye Brow, lanzado nada más y nada menos que en 2005. Desde entonces, hasta ahora, os puedo asegurar que nunca ha faltado en mi neceser. Se trata de un lápiz incoloro para fijar y perfeccionar las cejas y mantener su dibujo a lo largo del día. A partir de ahora, Mister Perfect seguro que acompañara Mister EyeBrow en mi lista de básicos de maquillaje. Uy cuánto mister a mi alrededor...

miércoles, 18 de enero de 2012

La Dra Aurora Guerra nos enseña a elegir el champú

¿A qué dedicas más tiempo a elegir un champú, una barra de labios, una crema o un perfume? Estoy casi segura de que la mayoría dedica menos tiempo a elegir un champú y quizá sea ese el motivo por el que muchas no nos lavamos el pelo con el adecuado. Y es que realmente escoger un champú con criterio científico es un problema difícil dada la gran cantidad de opciones que se suelen encontrar en los puntos de venta. En cualquier mostrador de farmacias o perfumería se apilan los champús para el pelo dañado por tintes y permanentes, para el pelo seco, graso, con caspa, sin brillo, rizado, sin volumen, sensible, de niños, áspero... En la última reunión del Grupo Español de Dermatología Cosmética y Terapéutica (GEDCT) de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) celebrada en Barcelona el mes pasado se habló mucho de este tema y como me parece un tema interesante he querido compartir con vosotras los consejos de la doctora Aurora Guerra, Jefa de Sección Dermatología Hospital 12 Octubre de Madrid. Espero que os sirvan de ayuda.
Lo primero que hay que saber es si el cuero cabelludo esta enfermo o sano. El cuero cabelludo enfermo necesita un champú tratamiento de la enfermedad. Desde las pediculosis a la psoriasis, desde el impétigo a la caspa, desde la infección por hongos a la dermatitis atópica, desde la foliculitis decalvante al liquen pilar, existe un largo recorrido en el que el clobetasol, los alquitranes, el piritionato de zinc, el ketoconazol, la ciclopiroxolamina, el ictiol, la niacinamida, el ácido salicílico, los alfahidroxiácidos y otros tantos principios activos formarán parte de la terapia específica de cada enfermedad. Para ello, hay que visitar al dermatólogo.
Cuando tenemos el cabello y el cuero cabelludo sanos se precisa fundamentalmente un champú como cosmético de higiene. Pero tampoco la elección es tan simple en este caso, dado que se puede elegir tanto la forma de limpieza –disolución, abrasión, absorción, por emulsión-, como la presentación –toallitas, scrub, alguinatos, coloides, gel- en función de los deseos y circunstancias del paciente.
Además, junto a la función de higiene, el champú puede ser un cosmético de mantenimiento cosmético del cabello –acondicionador, voluminizador, ondulante, alisante, colorante- incorporando en su composición siliconas, proteínas filmógenas, moléculas que alteran el color de alto peso molécular y otras muchas opciones cosméticas-. Por otra parte todo ello puede estar dirigido al pelo fino y delicado, seco o graso, para lo que se pueden incorporar una diferente proporción de tensioactivos aniónicos (normal o graso), catiónicos (seco) o anfóteros (finos y delicados).
Finalmente, hay que desterrar los mitos sobre los champús
Desterrando mitos
- Cuando no existe ninguna alteración del cuero cabelludo ni del cabello, se debe usar simplemente un champú que limpie, sin aditivos farmacológicos de ningún tipo.
- Puede contener colorantes o aromas: Si no se es alérgico no tiene contraindicación usar un champú con colorantes o aromas que aumenten el agrado cosmético.
- Si el cuero cabelludo está sano pero el cabello tiene defectos estéticos hay que comprar un champú adecuado al tipo de alteración. Si es seco, con grasas adicionadas; si es graso con astringentes; si tiene las puntas abiertas, con siliconas protectoras o queratinas; si es muy rizado, con alisadores; si es muy lacio, con voluminizadores. Todo eso lo indican los envases.
- El champú de tratamiento se debe comprar en farmacia, ya que asegura la calidad de los ingredientes. Si solo es un champú de higiene y cuidados cosméticos se puede comprar en supermercados siempre que sean marcas de prestigio.
- Lo que se puede esperar de un champú es una ayuda en el tratamiento de las patologías pero solo de forma sintomática, no curativa.
- La caspa puede llegar a desaparecer con champús anticaspa siempre que se usen a diario mientras haya síntomas.
- La grasa no desaparece ni disminuye con los champús ya que se rige por impulsos hormonales. Solamente se consigue una mayor limpieza y mejor aspecto con los champús antigrasa que con otros, en estos casos.
- Los champús no intervienen de forma importante en la caída del cabello, ya que el tiempo de acción y la profundidad a la que deberían llegar los principios activos, no se consigue con el uso convencional de los champús.
- El cuero cabelludo sensible es una auténtica patología que requiere un champú extragraso, con ingredientes sin riesgo de sensibilización y con adición de sustancias antiinflamatorias. El champú para cuero cabelludo sensible debe ser específico y comprado en farmacia.
- Cualquier champú debe usarse de forma constante mientras existe el problema. No existe acostumbramiento al mismo. Lo que ocurre es que la mejoría inicial, no es tan llamativa con el uso continuado, pero es lo que se debe hacer.
- Cuando se produce mejoría, se debe continuar el tratamiento a días alternos, alternando con un champú suave sin aditamentos específicos.
- Los champús de higiene se usan aplicando una pequeña cantidad, aclarando y repitiendo la aplicación. Debe acompañarse de un suave masaje.
- Los champús de tratamiento requieren después de la primera aplicación, una segunda en la que se deje actuar el producto sobre el cuero cabelludo unos 5 a 7 minutos. Así se permite que alcance mejor su objetivo.
- Después del uso de un champú de tratamiento o de higiene, no existe impedimento para usar otros cosméticos par el cabello, como espumas, gominas, lacas, etc.

martes, 17 de enero de 2012

Parches cosméticos para todos los gustos (y bolsillos)

En los últimos tiempos los parches se han convertido en un complemento indispensable de la cosmética cotidiana. En muchos casos sustituyen a las tradicionales mascarillas, en otros se emplean para proporcionar una belleza de efecto inmediato, en ocasiones es el formato ideal para luchar contra fenómenos localizados pero lo que está claro es que los parches cosméticos ganan cada vez más nuevos adeptos. Y no es extraño ya que su empleo es cómodo y sencillo y sus resultados son visibles rápidamente.
Los orígenes de los actuales y sofisticados parches que se emplean en el mundo de la belleza tienen su origen en un campo muy alejado del mundo de la cosmética. Concretamente en el espacio. Cuando la carrera espacial daba sus primeros pasos los investigadores de la NASA inventaron unos "parches" para evitar los mareos de los astronautas en los viajes espaciales. Como el resultado fue espectacular los investigadores de diferentes ramas científicas no dudaron en "copiar" esa tecnología y trasplantarla a sus respectivos campos de trabajo. Así, desde hace más de tres décadas comenzaron a surgir parches para casi todo: para tratar dolencias cardiacas, para mitigar el dolor, para dejar de fumar, para aliviar los trastornos provocados por la menopausia, para evitar embarazos, ... y como no para crear una nueva familia cosmética.
El funcionamiento de los parches cosméticos es muy sencillo. Suelen presentarse en forma de bandas adhesivas de distintos tamaños y materiales impregnados de distintas sustancias dependiendo del problema y de la zona que se quiera tratar. A la hora de colocarlos, la piel debe estar perfectamente limpia y únicamente hay que sacar el parche de su envoltorio, pegarlo sobre la zona a tratar y dejarlo actuar durante el tiempo que indiquen las instrucciones. Esta norma, la del tiempo de exposición, hay que respetarla a rajatabla ya que los parches están elaborados para que sus activos se liberen de forma constante y regular para que sean efectivos. Algunos actúan durante diez minutos mientras que otros es preciso mantenerlos en la zona a tratar durante un día entero ya que van liberando sus activos a la largo de las horas. Durante ese tiempo el parche produce una oclusión en la piel que hace que se abran los poros y, de ese modo, se facilita que los ingredientes que contiene el parche penetren en la piel por efecto de ósmosis cutánea. En general los ingredientes que contienen este tipo de productos suelen ser los mismos que las cremas convencionales, con la salvedad de que la tecnología empleada por el vehículo transmisor de los ingredientes -el parche- permite una mayor concentración de principios activos. Además, en ocasiones, esta misma tecnología permite que los ingredientes no se queden únicamente en la superficie de la piel sino que penetren más en esta consiguiendo un resultado más efectista que el que se consigue con las cremas habituales.
En los últimos años se han puesto muy de moda las mascarillas faciales con soporte de "tissu". Estas se encuentran a caballo entre las típicas mascarillas y los parches. Con estos últimos tienen en común una mayor concentración de principios activos que las cremas, con la diferencia de que no penetran tanto en la piel como los parches convencionales. En cualquier caso son un lujo para la piel. Aunque este tipo de cosméticos no suelen presentar problemas conviene dejar claro que para las personas con pieles muy sensibles, epidermis irritadas, atópicas o con problemas inflamatorios no son muy recomendables. Tampoco conviene emplearlos justo despues de tomar el sol ni inmediatamente antes de exponerse a los rayos ultravioletas. Ah, y recordar que estos parches se presentan para un sólo uso por lo que, aunque se vea que queda producto impregnado en la banda adhesiva debe tirarse a la basura y no reutilizarlo (a no ser que en las instrucciones se indique lo contrario). Sería tiempo perdido. 
Mis favoritos para el rostro son:
Cosmética de lujo
Plasma 27, de Cosmetics 27. Es un velo-máscara de celulosa natural  saturada con una fórmula isotónica inédita que consigue resultados visibles en 10 minutos. Su empleo, una vez por semana, aporta una acción regenerativa y reestructurante y con una única aplicación la piel se estimula y se ilumina al tiempo que se alisa y se tersan los rasgos. Está especialmente indicada para pieles que se han sometido a tratamientos quirúrgicos, peelings, láser,... Envase con cuatro unidades,  69 €

Dior Prestige Masque Satin Fermeté Revitalisant. Mascarilla para redefinir los contornos del rostro y alisar las pieles delicadas. Con efecto drenante y reafirmante. Destaca su innovador diseño, a semejanza de un velo de satén, creado para adaptarse a las curvas del rostro. Estas mascarillas las hemos testado en nuestra sección “Probando, probando...” con cinco seguidoras y sus impresiones han sido muy positivas. Puedes leerlas aquí. “Impresiones de las integrantes de nuestro “Probando, probando... Dior Prestige”. Caja con 6 unidades, 147€. Se vende exclusivamente en El Corte Inglés.

Patch Lisse Suprême Contour Yeux Pro de Carita. Parches que, en diez minutos, refrescan y alisan la zona del contorno de los ojos al tiempo que suavizan la piel y eliminan la sensación de fatiga. Elaborados con extracto natural de alga roja, lo que le proporciona su textura tan especial, hidratan mucho la zona, borran las arruguitas y la piel se nota más lisa y más tersa. Esto se debe a la incorporación a su formula de Hydrating Sugar, un azúcar hidratante, y ácido hialurónico. La caja con 5 unidades cuesta 58€ .

Cosmética asequible:
Energy Mask Anti-Fatigue Effect de Comodynes. Tratamiento antifatiga intensivo para pieles asfixiadas por estrés, cansancio o falta de sueño que necesitan un aporte extra de energía. En 10 minutos la piel se revitaliza, disminuyen los signos de fatiga y se consigue una textura lisa y luminosa. Con Vitamina C, extracto de Alga Marina, extracto de trigo y activos antipolución, Energy Mask es un autentico cocktail dermorecuperador. Pack 5 Mascarillas en monodosis, 5.80 €

Patch Neutralise Boutons Pure System de Yves Rocher. Parches purificantes y tratantes con ácido salicílico antibacteriano y extracto de pulpa de aloe vera bio que calma la piel para decir “stop” a los granos. 13 €.

Caviar Arbutin de Iroha. Mascarilla con caviar, arbutina y ácido hiaulorónico que ilumina las pieles apagadas y con signos de envejecimiento. Sin parabenos, restablece de manera efectiva la firmeza y elasticidad de la piel devolviéndole su aspecto juvenil. Para ocasiones especiales ya que tiene efecto flash. 3,95 € la unidad.


lunes, 16 de enero de 2012

RECORTES JUSTOS

Hay dos cosas que hacemos las mujeres cuando nos hallamos ante uno de esos momentos circunstanciales de cambio, emocional, material o personal. O nos vamos de shopping o nos cortamos el pelo. Lo bueno de irse de compras es que si algo no te cuadra cuando llegas a casa y te miras puntillosamente frente a tu espejo (que hay que decir que el espejo domiciliar es parte de nuestra imagen y dice o desdice aquello que el de las tiendas acentúa o esconde), pues vas y lo cambias o se lo regalas a alguien porque a ti te queda tan estridente como a Rajoy teñirse el cabello de caoba y dejarse la barba blanca como Papa Noel, con lo interesante y natural que estaría con las canas al aire (y que alguno de sus asesores de imagen debería decírselo). Con los cortes capilares, si la pifias, no ocurre lo mismo; aunque el pelo crece, hasta que lo hace pasan un par de meses, largas semanas en las que una tiene que convivir como puede con el disgusto de los excesos o defectos de la tijera. Cortarse el pelo es una decisión muy seria, sobre todo cuando una quiere cambiar de imagen sin cambiar de personalidad, o quiere ser otra siendo la misma, o quiere dominar su melena sin someterla a los designios de la moda porque sí, o simplemente cuando, como en mi caso, la melena es espectacular pero ingobernable como la torre de Babel. 
Soy muy escrupulosa con mi cabello, lo amo profundamente. Quizás por eso había prolongado en exceso la longitud de mí melena. Vista por detrás, resultaba espectacular; palpada en toda su extensión, virgen, sedosa y tentadora; devuelta por el espejo domiciliar, me daba la sensación de estar viendo a Rocío Jurado o a la Pantoja. Y yo soy muy folkclórica, pero más salvaje y primitiva en lo capilar. Así que tras tomar la decisión de cortar, tenía que buscar quien me lo hiciera con destreza y maestría, esas manos que supieran manejar la tijera al mismo tiempo que soportaban mis gruñidos, puntualizaciones y deseos; los domesticara con ternura y me reconciliara con mi espejo sin condiciones; bueno, con una: “quiero lavarme el pelo, darme unos toques de espuma, bambolear la cabeza y no tener que hacer nada más que atusármelo con los dedos para estar impecable”. Un reto que pasaba por saber dar el tijeretazo con precisión para dominar el volumen de mi densidad y la forma de mis ondas. Por mi profesión, conozco a muchos artistas del cabello, casi todos han querido meterle mano a mi melena, pero lo han conseguido muy pocos. Porque dicho sea de paso y sin pelos en la lengua, un peluquero con una tijera en la mano tiene más peligro que los neocon recortando el déficit del Estado por donde resulta más fácil, no mejor. Y es que cortar el cabello no supone solo disminuir la longitud, sino dominar el movimiento natural de cada melena teniendo en cuenta su personalidad y sus posibilidades. Hay que saber dónde, cómo y con qué recortar para no agredir el estilo propio, sino acentuarlo, vivificarlo y algo aún más importante: rejuvenecer a quien lo porta. Yo quería un corte a medida, un vestido de alta costura, no uno de confección estándar. Quería técnica e imaginación al mismo tiempo. Sin desmerecer a nadie, caí en la cuenta de que ambas características, a las que había que sumar una tercera habilidad (la de hacer muy buenas fotografías), las reunían las manos de mi amigo Carlos Gálico, que como él dice: “conozco tu pelo desde hace más de 28 años”. Muy cierto, porque se lo presenté por primera vez cuando por encargo de una revista de peluquería, cuando era una reportera pipiola, desmelenada e intensamente pelirroja, le hice una entrevista sobre su trayectoria profesional. Aprendió a ser el rey del volumen y el corte con el mejor: Vidal Sassoon, allá por los años 70’s, en ese Londres que rezumaba modernidad y conquistaba al mundo. Se trajinó la maestría en Alemania y regresó a la patria para montar su propio negocio, cuyos frutos actuales son cuatro peluquerías en Madrid y un hijo que le sigue los pasos (en un salón ajeno a la familia para no discutir con papá) y, que todo hay que decirlo, ha conquistado la melena de mi hija Candela, otra narcisista de su pelo (que quien a los suyos se parece, honra merece). 
De regreso al hoy, cuando vi como Carlos me despojaba de más de 20 cm. de largura capilar no pude reprimir un “a ver qué haces”, seguido de “un no te pases que saco el florete y te ajusticio”. No me hizo ni caso. Él, a lo suyo, haciendo oídos sordos a mis amenazas, hablándome de lo divino, lo humano y de filosofía. Yo tiritando; él cortando. Cuando le dio tregua y descanso a la tijera, sólo me aplicó spray texturizador, me toqueteó algunos mechones con los dedos y me dijo: ¡ya está! Sólo me resta decir, que aquí os traigo el documento gráfico del cambio, el antes y el después. Y alegar que estoy feliz con el después y, según comentarios ajenos, más joven y favorecida que con el antes. Por cierto, las fotos son de Carlos. Y si os estáis preguntando cuánto cuesta el recorte justo y a medida, os aclaro que por 45 euros se obra el milagro. (www.carlosgalico.com)

viernes, 13 de enero de 2012

LA ALEGRÍA DEL JABÓN

La alegría, la tristeza, la excitación, el apenamiento… son el resultado de una serie de percepciones sensoriales, que a veces buscamos y a veces nos llegan inesperadamente y que nos provocan esos efectos y otros muchos que no voy a enumerar, porque necesitaría todo el espacio que ocuparán los posts de esta semana en este magnífico blog, que tanto está aportando al mundo de la belleza en general y al universo virtual en particular, gracias entre otras cosas a la participación de profesionales tan buenos, graciosos, ocurrentes y singulares como yo. A lo que iba, lo de los sentidos ¿No es un deleite observar una paella de marisco, por ejemplo? Con sus gambitas, sus tiritas de pimiento morrón, su arrocito amarilleando, sus puntitos verdes con forma de guisante y sus otros bichos asomando, ya cadáveres, entre los granos… ¡Y cómo huele! No se preocupen, no es que hayan sacado un perfume de paella, que no me extrañaría, por cierto, que alguien diese el paso. No. 
A lo que quiero llegar es a que la percepción sensorial contribuye a nuestro estado de ánimo de manera definitiva. Y una paella, por ejemplo, nos puede ayudar a ser felices. A esta conclusión llegué el pasado mes, rondando esas fechas tan señaladas, cuando, abriéndome paso a codazos y mordiscos entre la muchedumbre que abarrotaba el centro de Madrid, pasé por azar y por delante de una tienda sita en la calle Mayor. Si, señores, Mayor. La calle será Mayor, pero parecía enana, por el hacinamiento de la grey que intentaba avanzar o retroceder, dependiendo de si había salido de la Plaza igualmente Mayor de ver los puestos o los que venían o se encaminaban a ver la cosa esa de Cortylandia. 
Por cierto, a los Reyes Magos ya les vale. Mira que ponerse ahí sentados en sus tronos en la puerta de El Corte Inglés con la que está cayendo… Ya que eres Rey y vas “sobrao”, coño, aunque sea por tener un detalle, ponte en la puerta de una mercería o de una tienda de medias o de un bar o algo más del pueblo, que lo está pasando fatal. Pues no, ellos con el poderoso. Pues nada, nada, van a ver como un día se le hinchen las narices a las gentes y pasen de ellos y cuando les escriban las cartas les digan cosas como: “Los regalos os los metéis por el culo, mamones” o “Tenemos alarma. Como os vea aparecer por mi casa acudirán los seguratas de Prosegur.” O, simplemente con que se ponga “franquear en destino”. Les buscan la ruina a sus Majestades. Lo normal, porque todo tiene un precio y los gestos pues se tienen muy en cuenta.
Bueno que me desvío. Digo y afirmo que en esa calle, la Mayor decía, de repente llamó mi atención una tiendecita. Desde dentro salían efluvios embriagadores y maravillosos, mas cuando giré la cabeza para ver su interior, descubrí, para mi deleite, una encantadora sucesión de colores vivos y brillantes, perfectamente dispuestos en un gracioso y buscado caos cromático. Entré. Era una tienda de jabones artesanales. Jabones rosas, verdes, azules, marrones, negros, de menta, de hinojo, de miel, de tomillo, de naranja de … Y cremas así mismo naturales y mágicas y lociones y sales que forman mendrugos de tonos llamativos… “ENJABONARTE” se llama el local. 
Y entonces caí e intuí que mi madre había pedido en su carta a los Reyes Magos (los capitalistas esos de los que he hablado arriba) unos jabones y unas cremas de esas y alguna otra cosa, un champú, creo. Y ya de paso me dije “voy a comprarle unas sales de estas a mi mujer, que seguro que le gustan”. Dicho y hecho. Y además las chicas que atienden son tan majas y tan simpáticas y tan güays. Hasta me envolvieron mis compras en un precioso paquete con celofán naranja y un lazo y una cesta de mimbre… Y para colmo, además cuando ya me iba, una de ellas me dijo que era fan de este blog, así que me dije, pues el próximo post se lo dedico. Y he aquí el resultado de mi promesa. Seguramente que habrá algún malpensado que crea que lo hago para que la próxima vez que vaya me regalen algo. Pues no, listos, que tenéis muy mala leche. Yo no soy así.  
Al salir del establecimiento, embriagado por la arrebatadora mezcla de olores y colores pensé ¡Viva el jabón y la madre que lo parió! Sabiendo como sé que el jabón no se pare, sino que se fabrica con aceite y esencias y esas cosas. El caso es que me acordé de una entrevista que he realizado hace poco a una científica maravillosa y solidaria que se llama Pilar Mateo y que ha inventado una pintura con minicápsulas donde introduce sustancias que matan los bichos malísimos que pican a la gente que vive en chozas en zonas pobres y deprimidas del mundo ¿Por qué me acordé de ella? Pues porque nos dijo que la mortalidad en los países del tercer mundo disminuiría drásticamente tan sólo si la gente de esos lugares tuviese acceso al jabón ¡Fíjate tú! Y como nosotros, por suerte, sí lo tenemos, si estáis por Madrid o vivís aquí, daros unas vueltecita por esta tienda, vais a ver como no exagero. Hale, me voy a poner a leer, que me liáis.