Cumpleaños, los de mis colegas de blog, cuyas madres se pusieron de acuerdo sin previo aviso para parirlos casi el mismo día, aunque con algún dígito de diferencia de por medio. Aniversario, los tres añitos de vida que tiene ya Belleza en Vena y que con tan corta edad ha conseguido colarse entre los cinco blogs más influyentes en cuestiones de belleza de la prensa digital especializada del país, y festejos, el de las madres de mis compañeros y el mío, que una es madre desde hace más de 20 años y esto de tener un día propio será un invento del marketing y el consumo, pero a mí siempre me enternecieron los collares de macarrones que mis retoños me regalaban cuando yo era la mejor madre del mundo, la más alta, la más guapa y la que mejor cocinaba. Ahora ya no soy la más alta, si más vieja y mi cocina es mejor, y mejor aún el regalito que me hacen mis hijos, que han trocado los macarrones y las flores de papel por cosillas más útiles pero menos emotivas.
Y porque yo soy esencialmente emocional, aunque mi carácter y mi tono de voz denoten lo contrario, me ha dado hoy por felicitar y felicitar, que es gratis y siempre es bien recibido. Y felicito primero a las damas, a las madres que hacemos lo que podemos para criar retoños que sean felices y buena gente y no siempre sabemos torear sus vaivenes hormonales cuando son adolescentes, sus llantos de cuna cuando no tienen otro lenguaje con el que manifestarse o sus desaciertos y meteduras de pata cuando la madurez toca a sus puertas pero aún los vemos como niñas/os. Ser madre es una carrera de obstáculos que solo se superan con amor, paciencia, energía y buen rollo (y alguna que otra escapada en solitario para tomar aire, respirar libertad y darle tiempo a los sentimientos de todos para que a una le echen de menos). Así que felicidades a todas las corredoras.
Después, quiero agasajar con mi verborrea y mi cariño a mi amiguita Geni, que un día antes (5 de mayo) de recibir las manualidades de sus hijas (el 6 de mayo, por si acaso hay algún despistado que no sabe que el domingo es el Día de la Madre) cumple cuatro menos de los que yo cumplí hace muy poquito, casi para inaugurar la primavera, así que si alguno tiene ganas de desvelar su edad no tiene más que leer las entradas del mes de marzo para averiguarlo, que no seré yo quien lo haga público no vaya a ser que ya comience ella a olvidar qué año nació y meta la pata yo con las cuentas. Sean los que sean, está espléndida porque su espíritu es bello, animoso, generoso y un dechado de optimismo y buen humor que se refleja en su sonrisa, sus continuas carcajadas y esa manera tan peculiar que tiene de enfrentarse a las dificultades y convertirlas en problemillas sin importancia. Si se pudiera, embotellaría su esencia. Estoy segura de que me la quitarían de las manos; pero como la ciencia aún no es capaz del milagro, me conformo con seguir gozando de su persona todo el rato.
Tras las damas, los caballeros, que una tiene mal genio pero buenos modales. Y los mayores, primero, como mandan los cánones. Felicito al Cano por esos 52 años que cumplirá el domingo y que luce con esplendor y lustre; y me felicito a mí misma por haber conocido a este gomaespumino que sigue siendo un maestro en aquello de hacernos sonreír con sus ocurrencias por escrito y reír a carcajadas cuando toma la palabra. Porque es un chico excelente, con un corazoncito muy solidario y generoso, y porque sus ricitos canosos me ponen un montón.
¿Y qué decir de John Queras, el benjamín del cuarteto de Belleza en Vena? Coincide en día de nacimiento con Juan Luis, pero solo cumple casi cuarenta, aunque aparenta 29. Porque está que cruje en lo físico y que se sale en aquello de darle a la tecla. Un placer leerle y otro mucho mayor saber que es el más grande en aquello de escribir de belleza. El primer heterosexual, que sin ser metrosexual ni ponerse ninguna etiqueta trendy, se mueve en un mundo de mujeres con la misma soltura con la que te recita las 28 formas que maneja para decir la palabra tanga. Un genio, sin duda.
A los tres, ¡Feliz cumpleaños!... Y tras los regalitos por escrito, los materiales os los daré en esa cumbre de importancia extraordinaria y obligado cumplimiento que denominamos “Consejo Editorial”... y qué habrá que ir pensando en ponerle fecha y lugar de celebración.































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