lunes, 7 de enero de 2013

PROPOSITOS PARA EL CAMBIO

Sí, porque está claro que hemos cambiado de año, aunque aún se nos escape lo de 2012. No, estamos en 2013, estrenando los días como los niños estrenan hoy sus juguetes. Nos quedan 358 jornadas para sacar adelante nuestros buenos propósitos, para que se cumplan nuestros deseos. Quizás lo de los deseos sea más cosa de magia, sobre todo cuando queremos tener salud, dinero, amor, tipazo comiendo los que nos dé la gana, buen tiempo en vacaciones o un trabajo chollo tipo asesor de Telefónica, Endesa o Gas Natural por 200.000 € al año solo por acudir a los Consejos de vez en cuando. No, estas cosas solo les pasan a los políticos reciclados (tipo Zaplana, Rato, Salgado, Aznar o González), que deben ser íntimos del genio de la lámpara de Aladino o de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente y Occidente. Al resto de los mortales solo nos queda esperar a que nos toque el Eurobote, la quiniela o el gordo de Navidad dentro de casi 12 meses, si pretendemos vivir de las rentas y de nuestra sabiduría y agenda de contactos sin dar ni palo, aconsejando. Mientras esperamos que la suerte económica nos bendiga, lo mejor es proponernos metas discretitas, fáciles de llevar adelante, pero que nos eleven la autoestima, el bienestar y esa maravillosa experiencia de felicidad que reporta el logro de las cosas pequeñas.
Yo he decidido ser práctica y humilde en mis objetivos 2013. No tengo intención ninguna de batir récords, que además no es año olímpico. Sé que tengo mejorar mi inglés (como el 80% de los españoles de mi generación) pero también sé que no me voy a apuntar a ningún curso on-line, ni por correspondencia, ni nada que me suponga cumplir unos horarios imposibles. Así que he decidido ver las pelis en versión original (con subtítulos, que sino no pillo ni la mitad de la historia a no ser que sea tipo The Artist, o sea, muda); leer en inglés las revistas de los aviones cuando viajo (así si hay algo que no entiendo bien, pues lo miro en castellano); traducirme las canciones que más me gustan (tipo Bobby Magee de Janis Joplin o Money for Nothing de Dire Straits), ponerme el Iphone en inglés, y lanzarme a hablar como una cacatúa en la lengua de Shakespeare aunque la interprete al modo de Toro Sentado, usando los infinitivos, el to be, el to do y to have en cuanto mi interlocutor me lo permita. Eso sí, prometo cada día aprender una palabrita de vocabulario, empezando por los tacos y expresiones tipo “que te den”, que resultan muy útiles. 
Sé también que mantener a raya la báscula es cuestión de voluntad, de cerrar el pico al alcohol, los dulces, las pastas y los fritos. Así que solo caeré en la tentación cuando la ocasión lo requiera y al día siguiente emplearé la táctica de la compensación: infusiones, verduritas detox y proteína sana. Además, voy a seguir con mi entrenador personal, que me obligue a moverme con criterio y eficacia dos veces a la semana, y caminando con gallardía al menos 30 minutos al día. Porque lo de ir al gimnasio no va con mi carácter y me aburre tremendamente y siempre he encontrado mil excusas para decir aquello de “ya iré mañana”.
Entre mis propósitos estéticos, me quedo con tres. Uno, limpiarme el cutis mañana y noche con mis cremitas de Cristina Galmiche (todo un descubrimiento del 2012) y hacerme una higiene en su centro al menos una vez al mes. Sesión que además aprovecharé para depilarme las cejas y el bigotillo con la técnica del hilo, que me las deja monísimas y me duran más. Además claro está de seguir con mi sérum nocturno y mi antiaging con SPF 30, haya o no sol porque es la mejor manera de preservar mi piel de las arrugas, las manchas y el declive gravitatorio. Dos, embadurnarme de crema corporal todos los días cada vez que salga de la ducha, porque me la deja tersa, suave y evita que parezca un papel de estraza sobre todo en las pantorrillas, los codos y las rodillas. Tres, cuidarme los pies. Sí, hacerme una pedicura profesional una vez al mes y luchar contra las durezas y callitos a diario con una crema hidratante específica, y deshacerme del hongo que tengo en la uña del dedo gordo, que es más pertinaz que la crisis, con unas sesiones de un nuevo láser que dicen que es espectacular (ya os contaré) y unas gotitas diarias de aceite de árbol de té. Quiero tener los pies de Cenicienta, que igual así encuentro algún príncipe (no le pongo pegas al color) que me retire o me nombre asesora de su reino. 
Y como colofón, me he propuesto disfrutar de todo lo bueno que me brinde la vida, desde un vino entre colegas (tentación a la que sucumbiré sin dudarlo), hasta la lectura de los libros que me han traído los Reyes Majos (que no Magos), el reencuentro con amigos del pasado, los retos de que me brinde mi trabajo, los días de sol al aire libre y los de lluvia bajo techo, las risas, la compañía de mis tres perras, los consejos de mi madre, las canciones que me transportan a otra dimensión o las notas de mi fragancia favorita, Eau d’Issey. Porque disfrutar de lo pequeño nos hace grandes, aunque suene a frase de libro de autoayuda, y nos empuja a estar más optimistas, felices, alegres y, además, es gratis y sencillo.

7 comentarios:

  1. Yo apuesto por vivir el dia a dia,eso si llenos de optimismo!!
    Sin metas....
    Carpe Diem!!!

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  2. propositos... cada año lo mismo.....Yo las del pasado muuchas las cumplí a ver si las de este también. Un beso maja y feliz año nuevo

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  3. Difíciles propósitos para mi: soy incapaz de ser constante con el cuidado de mi piel...tanto de la cara como del cuerpo y me ha encantado lo de los pies.
    Ahora lo de disfrutar de las pequeñas cosas es la mejor idea...yo hasta hace poco siempre me hundía por lo que no conseguía pero este último año he empezado a disfrutar de lo que tengo y mi actitud frente a la vida va cambiando poquito a poco.
    Mil besos y a poner en práctica tus propósitos princess!

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  4. Difíciles propósitos para mi: soy incapaz de ser constante con el cuidado de mi piel...tanto de la cara como del cuerpo y me ha encantado lo de los pies.
    Ahora lo de disfrutar de las pequeñas cosas es la mejor idea...yo hasta hace poco siempre me hundía por lo que no conseguía pero este último año he empezado a disfrutar de lo que tengo y mi actitud frente a la vida va cambiando poquito a poco.
    Mil besos y a poner en práctica tus propósitos princess!

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  5. Al fin un post que me ha hecho reír al describir un momento como el que vivimos!!! Los propósitos coinciden con los míos... Yo llevo mas de 6 años en manos y a los pies de Cristina Galmiche y es como mi reina maja y maga para mantener a raya mi a acné y una piel limpia y con aspecto sano, que es lo que me gusta y me hace sentir feliz cuando me miro al espejo.

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  6. LE HACES ILUSION A LAS LIMPIEZAS DE CUTIS Y A LAS PEDICURAS DE CRISTINA GALMICHE Y ESTOY DEACUERDO CONTIGO PORQUE DESDE QUE HE EMPEZADO A TRATARME ALLI,SOY OTRA PERSONA.SI NO HAS PROBADO TODAVIA SUS TRATAMIENTOS CORPORALES, TE LOS RECOMIENDO, SON INCREIBLEMENTE INOLVIDABLES. UN CORDIAL SALUDO DE VANESA

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  7. El propósito de acudir a Cristina galimiche no te costara cumplirlo es mas se convertirá en una cita ineludible yo acudo religiosamente cada mes y tambien uso las cremas ( buenísimas)

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