El madrileño barrio de Salamanca es un lugar de lo más fino. Allí las gambas en vez de gabardina llevan trench y los caniches orinan en los alcorques mientras lucen con altanería jerséis de cuello vuelto hechos a mano en algodón egipcio, no se me vayan a enfriar. El print animal inunda sus calles en una suerte de zoológico humano y los pendientes de perla natural se han mantenido inalterables como must de temporada desde que la barra de pan costaba una perra chica. Y claro, los que no comulgamos con el dress code imperante en la zona enseguida levantamos sospechas. Una t-shirt, unos vaqueros gastados y unas All Star en su tercer ciclo vital son suficiente motivo para hacer saltar todas las alarmas. De ahí que los seguratas de las tiendas de la milla de oro frunzan el ceño en cuanto asomo la nariz por uno de sus escaparates, solamente para comprobar de cerca qué bonito es todo lo que no me voy a comprar.
Además, el estadio del Madrid no está lejos y no te creas que eso a mí me hace demasiada gracia. Pues bien, en medio de este territorio hostil para los atléticos, se encuentra Isolée (www.isolee.com), un oasis trendy en este desierto merengue. Más que una tienda es un espacio vanguardista donde encontrar lo último en moda, libros, óptica, tecnología, aceites, vinos, complementos para el hogar... Pero a mí lo que más me interesa es su sección de belleza, donde acabo de descubrir Baxter of California. Corría el año 1965 cuando Baxter Finley, un verdadero mad men de la publicidad de la época, dejó Nueva York y se mudó a Los Ángeles. Y allí se dio cuenta enseguida de la mala calidad de la piel de los hombres debido, entre otros factores, a los rigores del sol californiano.
Después de mucho investigar, logró formular una crema que hidratase, protegiese de las agresiones externas y que además no tuviera un aroma floral, algo muy típico de los 60’s. Así nació Super Shape, el primero de una serie de cosméticos con una filosofía muy clara: productos de excelente calidad formulados especialmente para satisfacer las pieles masculinas más exigentes. Y ahí sí que encajo yo: exfoliantes, hidratantes, mascarillas, limpiadoras para uso diario o cremas de afeitar que facilitan el deslizamiento de la cuchilla.
Sus texturas son espectaculares, se absorben al instante y no dejan esa desagradable sensación grasa en las manos. Además, la relación calidad precio es estupenda:18 euros cuesta el champú y 26 la hidratante oil free. La lástima es que cuentan con una navajas de barbero antiguas que no se venden en España. Bendita compra online. Y ya sabes, de California, además de las mechas, vienen también otras cosas chulas.


















































